Islam y Cristianismo

 

EL ISLAM EN EL MAGISTERIO DE

LAS IGLESIA EUROPEAS/5


 

Juan Pablo II y los musulmanes en Europa
En cuanto a la enseñanza del Santo Padre, parece obvio que un eventual mensaje específico a los musulmanes europeos o sobre el Islam europeo necesariamente debería ser leído dentro de su magisterio, rico y articulado sobre el Islam tout court, caracterizado por la amistad, la obstinada búsqueda de diálogo y de justicia, espíritu de hermandad, voluntad de dar testimonio común del sentido de Dios y de comprometerse en las muchas obras del mundo moderno
[1]. Sin duda tuvieron un gran impacto sus numerosas intervenciones en favor de la paz en los Balcanes, primero en Bosnia-Herzegovina y más tarde en Kosovo. Aquellas posiciones tomadas (en coherencia con todo el pensamiento de Juan Pablo II para el cual las religiones nunca podían convertirse en un factor de conflicto) miraban a evitar que un enfrentamiento, esencialmente político entre las diferentes naciones, pudiera ser interpretado, con demasiada facilidad, "como un batalla de creencias diferentes. En presencia de una orientación nacionalista, la pertenencia religiosa o confesional corre peligro de constituir una razón más para la hostilidad y el odio"[2]. En la misma línea, otra intervención del Papa Juan Pablo II, referente a un suceso altamente significativo para los musulmanes en Europa como fue la inauguración de la gran mezquita de La Mezquita de RomaRoma, permitió reconocer idéntica continuidad con otras declaraciones del Papa Juan Pablo II, para el que la libertad religiosa era el fundamento de todas las demás libertades: "Hoy se inaugura en Roma" empezaba el Papa "una gran Mezquita. Este evento constituye un signo elocuente de la libertad religiosa aquí reconocida para cada creyente. Y es significativo que en Roma, centro de la Cristiandad y sede del sucesor de Pedro, los Musulmanes tengan su propio lugar de culto, con pleno respeto a su libertad de conciencia. En una ocasión importante como esta, se debe, desgraciadamente, recordar como algunos países islámicos carecen de otros tantos signos de reconocimiento para la libertad religiosa. Sin embargo, el mundo, en el umbral del tercer milenio, aguarda estas señales. La libertad religiosa ha entrado ya a formar parte de numerosos documentos internacionales y representa uno de los pilares de la civilización moderna. Con la alegría de que los musulmanes puedan reunirse para orar en la nueva Mezquita de Roma, hago fervientemente votos a que a los cristianos y a la totalidad del resto de creyentes les sea reconocido en todos los rincones de la Tierra el derecho a expresar libremente su propia fe"[3].

Encontramos, por lo tanto, el tema de la reciprocidad (también posteriormente destacado en el Sínodo para Europa) unido a la advertencia de una marcada cautela a la hora de llevar a cabo el diálogo con los musulmanes[4]. El discurso sobre el Islam de la Exhortación Apostólica Ecclesia en Europa, se resume en estos dos elementos, dando lugar a la invitación a "ser conscientes de la notable diferencia entre la cultura europea, con profundas raíces cristianas, y el pensamiento musulmán"[5].

Por su parte, Benedicto XVI ha continuado la tradición, inaugurada por su predecesor, de encontrar en los viajes apostólicos por Europa representantes de las comunidades musulmanas locales, dirigiéndoles un saludo impregnado de respeto y deseo de colaboración.

Tendencias comunes

Al final de esta reseña de los textos del magisterio europeo sobre el Islam, el primer dato destacable sería que el Islam se ha convertido en un centro de interés para los pastores de los cristianos en Europa. Se han multiplicado los escritos y las posturas con el fin de formar a los fieles, que deberían conocer el Islam y entender la  diferencia. En este sentido, un gran esfuerzo se hizo para reseñalar la radical diferencia teológica entre el cristianismo y el Islam[6]. La preocupación por los matrimonios mixtos y la libertad religiosa, ejemplificada en la cuestión de la reciprocidad, sería entonces, como hemos visto, el leit-motiv de la enseñanza de los Obispos europeos.

Se perfila también una tendencia, evidente aunque no siempre coherente, a favor de la integración de los musulmanes. Sería esto, la unión de todos los paradigmas posibles del encuentro entre los musulmanes y Occidente, lo que representaría la opción de los Obispos europeos, a veces explícita (como en Martini y en Biffi) y otras inconsciente o implícita bajo alusiones presentes en numerosos documentos, empezando por los del comité "Islam en Europa". El comité, de hecho, tanto en el documento sobre la reciprocidad y la reconciliación, como en el documento sobre las expectativas de los musulmanes europeos respecto a las Iglesias de Europa, versa sobre el papel de acompañamiento que pueden tener los cristianos en una evolución del pensamiento musulmán, que sería similar a aquella actualización que ellos mismos han vivido. La deseada integración se entiende como la aceptación de los valores básicos de la sociedad occidental, como la comparación con la racionalidad moderna, la democracia, la laicidad del Estado, una relación paritaria entre hombre y mujer y los derechos humanos: integración entonces y no "comunitarismo", es decir, la creación de comunidades separadas, cada una con su propia cultura, sus valores referenciales, sus estructuras de socialización y, posiblemente, también algunas normas específicas jurídico-legislativas.

¿Hacia un Islam europeo?

Si esta tendencia a favor de la integración es bien conocida, sin embargo, no siempre sería coherente cuando nos fijamos en el conjunto de documentos ahora considerados. Esto sería debido a que los caminos propuestos producirían efectos  contrarios a los deseados. Unicamente la creación de aquellas organizaciones que deberían representar a los musulmanes ante los Estados y por las cuales a las Iglesias se les insta a dar su aporte de competencia en las relaciones Estado-religiones, resultaría, con probabibilidad, la ruptura de aquellas dinámicas de evolución y de individualización de las vivencias religiosas que ya se pueden observar y que producirían una renovación efectiva del Islam, hasta hacerle adquirir una fisonomía europea. Es lo que teme Martini, para el cual "una consigna lanzada por una voz autorizada en el momento adecuado puede reunir y traer de vuelta a una apretada unidad también los subjetivismos o los sincretismos religiosos experimentados por un solo individuo"[7]. Sin duda sería considerar "autorizada", en este caso especifico, la voz de una organización que representara oficialmente a los musulmanes de un país. Sin embargo, Fitzgerald, en dicha intervención, advertiría sobre el papel ambiguo de las organizaciones. De hecho, difícilmente un organización oficial podría escaparse a la lógica del alistamiento o de la normalización respecto a las prácticas conformes a los imperativos de la modernidad aunque percibidas como desviantes respecto a la tradición. Tal vez sólo una larga praxis de nuevas declinaciones del ser musulmán en el contexto europeo en un período de varias generaciones traiga aquella deseada renovación, mucho más que una re-fundación de la teología islámica, cuestión en la que los Obispos parecen más bien escépticos. En muchos documentos, de hecho, confirman que los obstáculos de carácter religioso que se interponen a un encuentro en profundidad con los musulmanes son muy grandes. Es poco probable, por tanto, que la solución pueda venir de un teólogo musulmán iluminado[8]. Sin embargo, el comité "Islam en Europa", en su documento sobre las expectativas de los musulmanes respecto a las Iglesias, retomaba la invitación a favorecer la creación de centros para la formación de Imanes europeos, operaciones de carácter irreal y artificial.

Individualización e interiorización del Islam

El verdadero problema no es la definición teórica del Islam sino la pregunta sobre las prácticas concretas de los musulmanes. ¿Qué formas y creencias religiosas circulan entre las nuevas generaciones de musulmanes en Europa?

La vida precederá a las teorizaciones. Precisamente un paso del documento sobre los matrimonios mixtos del comité Islam en Europa invitaría a mirar en esa dirección. Este sería un punto de partida muy interesante ya que ofrece un ejemplo de círculo hermenéutico que partiría de la praxis, estimulando así a prestar mucha atención a la realidad, con la conciencia de que en la situación actual, una palabra sobre el futuro de los musulmanes europeos nos vendrá más fácilmente de la sociología que de la  teología: "En esta publicación nos referiremos en varias ocasiones a un número creciente de chicas musulmanas que quieren casarse con un no musulmán, pero queriendo seguir siendo musulmanas. A la luz de este hecho podemos esperar una re-interpretación de las diferentes imposiciones de la ley islámica. Actualmente, algunos intelectuales musulmanes defienden la idea de que la prohibición de que una mujer musulmana se case con un hombre no musulmán no se sostiene en una base verdaderamente islámica, sino que deriva de los comentaristas posteriores. Habría que confrontarse, pues, con las prácticas que difieran de la ley islámica tradicional. Estas dos indicaciones invitan a las Iglesias a estar atentas a los procesos de inculturación de los cuales los musulmanes son conscientes"[9].

Estos "procesos de inculturación" son, en la etapa actual, procesos de individualización y de interiorización[10]. Se trata, como decía Martini, "de buscar entender cuáles son los valores que una persona realmente encarna en su vida para considerarlos con cuidado y respeto. Se podrán encontrar, con frecuencia, muchas más consonancias prácticas de las que están en una disputa teológica"[11]. Una gran lección de antropología cultural ha sido la de Roger Bastide haciendo comprender que no son las culturas o sistemas los que dialogan, sino los individuos, y que los contactos intra-culturales, más allá de cualquier otro mecanismo, se dejan plasmar por procesos en los que es el individuo, con su libertad y soberanía, con sus intereses y límites, quien determina lo que asume y lo que queda de la cultura con la que entra en contacto[12].

 

Cada religión es también cultura. Este asunto se aplica, sin duda, al Islam. Los fieles musulmanes, en el Occidente (post)moderno, se enfrentan a una cultura diferente, plasmada por múltiples fuerzas entre las que se coloca el cristianismo, quedando así expuestos a las nuevas influencias culturales y religiosas contra las cuales reaccionan creando unas síntesis originales que no siempre se insertarían en los esquemas ético-doctrinales tradicionales.

Si es realmente la integración lo que preocupa a los Obispos europeos, las Iglesias europeas deberían ser muy prudentes y vigilantes si no quieren ablandar ni perturbar con iniciativas intempestivas, que además no les competen,[13] aquellos procesos individuales de aculturación que de forma autónoma parecen ser capaces de generar el nacimiento de un islam europeo.


 

(Traducido del italiano por Giancarlo Nava)





[1] En la enseñanza del Papa sobre el Islam, me permito aplazar a M. Chiappo, Jean-Paul II et l'Islam. Signification et importance de l'enseignement du Saint-Père, en "Annales de l'École théologique Saint-Cyprien" 4 (1999) 217-237.
[2] Giovanni Paolo II, La celebrazione nella Basilica vaticana per la giornata mondiale di preghiera per la pace nei Balcani (23 gennaio 1994), in Insegnamenti di Giovanni Paolo II, XVII/1, Libreria Editrice Vaticana 1996, 175. El Santo Padre había planeado viajar a Sarajevo y abordar, entre otras cosas, un mensaje de solidaridad con los musulmanes de la ciudad: cf. The speeches Pope John Paul prepared for his Pastoral visit to Sarajevo (8 September 1994), en "Islamochristiana" 21 (1995) 145-149.
[3] Giovanni Paolo II, L'inaugurazione di una moschea a Roma (21 giugno 1995), en Insegnamenti..., XVIII/1, Libreria Editrice Vaticana 1997, 1781.
[4] Cf. À la 2ème assemblée pour l'Europe du Synode des Évêques, quatre interventions à propos des relations islamo-chrétiennes (1-23 octobre 1999), en "Islamochristiana" 26 (2000) 187-190.
[5] Cf. Ecclesia en Europa, 57. La Exhortación retoma literalmente unos pasos de la Instrumentum laboris, cf. Sinodo dei vescovi. Seconda Assemblea Speciale per l'Europa, Gesù Cristo vivente nella sua Chiesa sorgente di speranza per l'Europa. Instrumentum laboris, Città del Vaticano 1999, 81-83.
[6] Este esfuerzo también se ha expresado en la creación de centros diocesanos de estudio (como el Centro Ambrosiano de Documentación de las Religiones en Milán o el Centro Peirone en Turín), en el nombramiento de responsables diocesanos para el diálogo con los musulmanes, a menudo enviados a estudiar en instituciones específicas, en la realización de simposios y talleres de estudio.
[7] C.M. Martini, Noi e l'Islam.., 91.
[8] Un reciente editorial de la autorizada revista "Nova et Vetera", retomado por "La Documentation Catholique", expresa serias dudas sobre el impacto de los estudios de estos teólogos, que también existen. Entonces se les pide: "Por supuesto, algunos teólogos han comprendido bien la tarea y se han consagrado a ella, pero, ¿podrán constituir una corriente dominante?", cf. Islam et sociétés occidentales contemporaines. Éditorial de la revue "Nova et vetera", en "La Documentation Catholique" 102 (2005) 345.
[9] Matrimoni tra cristiani e musulmani...
[10] Olivier Roy ha descrito estos procesos de individualización entre los jóvenes musulmanes en Europa en el contexto de la globalización. Vease O. Roy, Vers un Islam européen..., 84-103. Cf. también O. Roy, Islam in Europa. Convergenza delle religiosità, en "Il Regno-attualità" 49 (2004) 278-282.
[11] C.M. Martini, Noi e l'Islam.., 91.
[12] Estos conceptos fueron formulados por primera vez en R. Bastide, Le principe de coupure et le comportement afro-brésilien, en Anais do XXXL Congresso Internacional de Americanistas, I, Sao Paulo 1955, 493-503.
[13] El debate sobre la posible contribución de las Iglesias de Europa a un reconocimiento de las organizaciones musulmanas reproduce, en un contexto político más amplio, la discusión, ya obsoleta, sobre la concesión de las iglesias no en uso o de las propiedades eclesiasticas a los musulmanes para que las tengan como salas de oración. En cualquier caso, la Iglesia ayuda a los musulmanes a organizarse como comunidad religiosa. Es bien sabido que hasta los años noventa, no han faltado ejemplos de tales suministros. En documentos recientes parece haberse llegado a un consenso sobre la posibilidad de no llevar a cabo tales enajenaciones. Se expresa claramente en este sentido, por ejemplo, un reciente documento del Vaticano sobre la migración: "Para evitar, en todo caso, malentendidos y confusiones, considerando las diferencias que reconocemos mutuamente, por respeto a los propios lugares sagrados y también a la religión del otro, no estimamos oportuno que los espacios que pertenecen a los católicos -iglesia, capillas, lugares de culto, locales reservados a las actividades especificas de evangelización y de pastoral- se pongan a disposición de personas pertenecientes a religiones no cristianas", Pontificio Consiglio della Pastorale per i Migranti e gli Itineranti, Istruzione Erga migrantes caritas Christi (3 Maggio 2004), 61.
 

10/09/2011