ÓSCAR ARNULFO ROMERO
 

Nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, en la diócesis de San Miguel (El Salvador). Ordenado sacerdote a los 25 años, continuó sus estudios en Roma. Su primera parroquia fue en San Miguel, donde realizó su labor pastoral durante más de veinte años.

En su país la situación social, política y económica era grave y la Iglesia comenzó a ser perseguida por defender los derechos humanos.

En ese ambiente de injusticia, violencia y temor, Mons. Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977.

El 12 de marzo del mismo año, se produjo el asesinato del padre jesuita Rutilio Grande, un sacerdote consciente, activo y sobre todo comprometido con su fe. Frente al cadáver del padre Rutilio, Mons. Romero sintió el llamado de Cristo y se convirtió en un incansable protector de la dignidad humana, sobre todo de los más pobres. Nadie pudo sobornar nunca sus intenciones, ni mucho menos desmentir sus denuncias, porque estaban fundamentadas en preceptos de justicia y verdad. Cada domingo, sus homilías se convirtieron en una cita obligatoria para todo el país. Desde el púlpito iluminaba, a la luz del Evangelio, los acontecimientos del país y ofrecía rayos de esperanza para cambiar esa estructura de terror.

Su fidelidad insobornable al Evangelio lo llevó a una muerte martirial el 24 de marzo de 1980.