Vida de la parroquia de Obeck-Mbalmayo


 

LA PRUEBA QUE DEMUESTRA NUESTRA UNIÓN CON CRISTO



Ha sido vivido con gran emoción el regreso de Emilio a Obeck, después de dos años. Ha sido la visita de un viejo amigo, del Padre que engendra incansablemente en la fe a su Comunidad y al pueblo de Dios en medio del cual ella actúa. 


 



Esta visita, además del gozo del volverse a encontrar, ha representado una ocasión preciosa de escucha y de discernimiento, de evaluación
del camino recorrido durante estos años, marcados por gozos y pruebas que han verificado y purificado el corazón de cada uno. Como notaba Agnès, la responsable de la Cáritas en su discurso de bienvenida: "Juntos hemos entendido más profundamente que cada uno tiene que comprometerse a vivir con coherencia el discurso que pronuncia, para que la transmisión de la gracia de Dios pueda dar sus frutos".

La presencia de Emilio ha sido, en fin, un tiempo de gracia y de reactivación de la vida de comunión de la parroquia de Obeck con la de Ypacaraí, y del puente de amistad y de oración que las une. Él ha invitado a fortificar y a hacer crecer este puente, para que permita hacer circular cada vez más la gracia de Dios, de América Latina a África y viceversa, y al mismo tiempo hacerla llegar hasta los extremos confines del mundo.

La "fuerza débil" de la Cruz

El tema del puente de oración ha marcado toda esta visita, que ha comenzado con una Misa celebrada en día laborable con los enfermos de la Cáritas, en la cual han participado los representantes de las diversas realidades de la parroquia, es decir, las comunidades eclesiales de barrio y algunos grupos de oración, de liturgia y de catequesis; realidades que ya han integrado profundamente la dimensión de la caridad.

 La elección de empezar el programa de este viaje, rico en ocasiones de intercambios culturales y teológicos, con este signo de la "fuerza débil" de la Cruz vivida por los enfermos, ha querido poner el acento exactamente sobre la importancia de la Cáritas, como corazón de la Iglesia y de la parroquia. Esto, para recordar que la caridad es la verificación de toda devoción, de toda reflexión y actividad, y que las prioridades mismas de la pastoral de la cultura y de la formación de los jóvenes deben arraigarse en la perseverancia y en la aceptación del camino de la Cruz y del sufrimiento.

Los jóvenes, en particular, tienen que construir su vida sobre esta verdad esencial: el verdadero amor tiene que resistir a la prueba del tiempo, de la vejez, del sufrimiento: a todo tipo de prueba. Es ciertamente normal que los jóvenes busquen y deseen la felicidad y el gozo, porque la juventud es el tiempo del entusiasmo y de la fuerza exuberante, pero es también el momento de ponerse a la escuela de la Virgen María, quien no ha seguido a Jesús solo cuando era aclamado por la muchedumbre, sino que ha permanecido cerca de él hasta el final, en el sufrimiento, en el momento del fracaso, de la muerte en la Cruz.

 Es la desnudez de la Cruz, en efecto, la que verifica nuestro amor, que nos da la posibilidad de la victoria auténtica, que nos dona no solo la certeza del amor de Dios, sino también de la reciprocidad de nuestra respuesta de amor.

La aceptación de la Cruz da al joven, y al cristiano en general, la posibilidad de responder al Amor no de la manera "infantil" de quien siempre tiene necesidad de recibir, sino de la manera responsable de adultos en la fe encaminados hacia la santidad, que se configuran con Cristo y participan en su Redención.

He aquí por qué la oración, unida al ofrecimiento del dolor, confiada por Emilio, desde hace tres años, a los enfermos de Obeck como misión, conserva toda su actualidad, la frescura y la atracción también para los más jóvenes, quienes se han comprometido a visitar regularmente a los enfermos y a rezar por quienes se encuentran en Ypacaraí.

Todos estamos llamados a amar y a abrirnos a la misión

De esta manera, se vuelve claro para todos los fieles que nadie está llamado solo a recibir, a pedir al Señor la salud, la prosperidad y todo tipo de bienestar. Pararse a este género de oración de petición, sería reducir la oración a la expresión de una religiosidad que tiende a la magia, muy frecuente en África. La misma liturgia eucarística, muy marcada, en estos contextos, por la dimensión alegre de la "fiesta", tiene que volverse más esencial y arraigarse en la dimensión del Sacrificio del Señor, y estar más atenta a su Palabra, que vuelve a poner en tela de juicio a personas y culturas.

 En África, y por todas partes, hay el riesgo de una visión "soft" de lo sagrado, que evita el escándalo de la Cruz: antes que recorrer el camino salvífico del Calvario de Jesucristo, se busca algunos atajos y se toma solo algunos aspectos, reduciendo, por ejemplo, a la Iglesia a un ente de desarrollo social.

Todos los cristianos, y en este caso los enfermos, en cambio, están llamados a amar, a participar de manera responsable en la misión de Jesús, a rezar y a unirse a su sacrificio, a descubrir que cuando amamos todo lo que hagamos puede irradiar la Gracia del Amor de Dios, puede construir un puente de comunión entre personas y pueblos diferentes.

Es así como Obeck, una pequeña parroquia en la periferia de la ciudad y del mundo, irradia un ejemplo de ahondamiento personal en la fe y en la apertura misionera, espiritual y concreta, gracias a su relación con la parroquia de Ypacaraí, en el Paraguay.

Volver a encontrar la propia "alma" en el sufrimiento

 Emilio, después de subrayar esta dimensión de participación y de amor en el sufrimiento, ha administrado el sacramento de la Unción de los Enfermos, que no es un signo de resignación para quienes estén para morir, sino, más bien, una gracia para vivir en el amor, en la lucha por la vida, un tiempo que es donado todavía.

Junto con los cuidados y las atenciones amorosas, los enfermos han recibido sobre todo esta dignidad profunda, en su condición de debilidad.

En este sentido, la meditación de este día resonaba como un ahondamiento creativo en la Carta Apostólica de Juan Pablo II, Salvifici doloris (n.° 23), donde se  ponen en evidencia el tema y el misterio de la fe de este "‘nacer de la fuerza en la debilidad, del vigorizarse espiritualmente del hombre en medio de las pruebas y tribulaciones, que es la vocación especial de quienes participan en los sufrimientos de Cristo".

Es en la perseverancia y en la aceptación del sufrimiento, donde el hombre emana la esperanza que mantiene en sí la convicción de que el sufrimiento no prevalecerá sobre él, no lo privará de la dignidad de hombre, unida a la conciencia del sentido de la vida.

"A medida que participa de este amor, el hombre se encuentra hasta el fondo en el sufrimiento: reencuentra ‘el alma', que le parecía haber ‘perdido' a causa del sufrimiento".

Felices los pobres en espíritu

Una jornada, por lo tanto, inolvidable, que ha marcado el viaje de Emilio, con el tema del puente de oración, que ha vuelto en los días siguientes en otros contextos, también académicos, como signo de una caridad que se une a una pastoral de la responsabilidad, que no considera a los pobres como mendigos que reciben, en sentido único, sino como auténticos misioneros.

 Es un camino que se debe continuar y, ciertamente, mejorar y purificar, que, sin embargo, ya hace comprender y vivir la paradoja del gozo que deriva de la Cruz, y de la afirmación: "Felices los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt 5, 3).

Este es un discurso que se debe anunciar también en el corazón de la lucha contra la miseria, porque los pobres siempre los tendremos con nosotros; el anuncio de la respuesta de amor no puede ser diferido a un mañana lejano e improbable, cuando se imagina que la pobreza será desarraigada y el sufrimiento borrado.

Los enfermos, en este día, eran felices porque viven ya el Reino de la fraternidad y de la comunión; lo han comprendido y los más válidos lo han expresado con algunos pasos de danza alegre, en el momento del ofrecimiento de sus dones al altar, manifestando su amistad y agradecimiento, orgullosos del hecho de que los últimos han sido puestos en el corazón de la Iglesia, y han hallado de nuevo su "alma" y su preciosa función misionera.

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

29/10/2012