Perfiles misioneros y espirituales


CREER, A PESAR DE TODO

El itinerario del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân/1

 

El 5 de julio de 2013, en la sede del Vicariato de Roma, se ha llevado a cabo la ceremonia de cierre de la fase diocesana del proceso de beatificación del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân. Presentamos, en esta ocasión, el dosier –publicado en el n.° 104 de nuestro periódico “Missione Redemptor hominis"– sobre este testigo de la fe que ha transcurrido trece años en la cárcel (nueve de los cuales en aislamiento), y ha sido luego nombrado Presidente del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”.

Veremos cómo su vida y su pensamiento son fuertemente actuales, y constituyen una preciosa fuente de inspiración y de esperanza para la vida de cada cristiano. 


 

Huê, ciudad natal de Van Thuân

François-Xavier Nguyên Van Thuân, nacido el 17 de abril de 1928 en Huê (Vietnam), había crecido escuchando los relatos sobre los mártires vietnamitas, entre los cuales también sus antepasados; sobre aquellos que fueron forzadamente separados y encomendados a familias no cristianas, para hacerles perder la fe; sobre el bisabuelo quien a los 14 años recorría cada día 30 km a pie para llevar el alimento al padre encarcelado, y sobre toda la gente de la parroquia del abuelo, quemada viva en la iglesia. No se trataba escribirá de heroísmo, sino de fidelidad, madurada dirigiendo la mirada hacia Jesús. Los mártires nos enseñan a decir al Señor, sin condiciones y límites, y no a las lisonjas, a las componendas, a la injusticia.

Los miembros de su familia, entre los cuales su tío materno, Ngô Đình Diệm, primer Presidente de Vietnam del Sur, estaban políticamente implicados en las vicisitudes nacionales. Su madre, mujer sabia y profundamente cristiana, había representado para todos la llamada a los valores más altos; nota el Card. Vallini que una parte importante en su itinerario espiritual hay que atribuirla a la educación y al testimonio recibidos en familia, en particular de la mamá. Su mismo nombre, Thuân, significa “en armonía con la voluntad de Dios”. La elección de entrar en el seminario menor fue casi natural para él, pero, con el transcurrir del tiempo, se hizo cada vez más clara y segura, fortificada sobre todo por las historias de tantos cristianos del pasado y del presente. Entre estos, la figura de su patrono, san Francisco Xavier, quien murió, sin amargura pero humanamente vencido, poco antes de llegar a China, a un paso de aquello a lo que había dedicado toda la vida; y las de los misioneros franceses, sus formadores en el seminario, quienes fueron encarcelados y dieron un gran testimonio de fe. Van Thuân, quien había sido ordenado sacerdote en 1953, después de obtener el doctorado en Derecho Canónico, en Roma, fue consagrado Obispo en 1967, empezando un ministerio muy fecundo. Sin embargo, las vicisitudes de su país lo cambiaron todo.

François-Xavier Nguyên Van Thuân

En 1973 los soldados estadounidenses, quienes se habían empeñado de manera desastrosa en la Guerra de Vietnam entre las fuerzas del Sur y las del Norte, salieron del país. El 30 de abril de 1975, los comunistas del Norte conquistaron la capital del Sur, Saigón. El 24 del mismo mes, Van Thuân fue nombrado Arzobispo coadjutor de Saigón, rebautizada Ho Chi Minh por los conquistadores, y enseguida se dio cuenta de que corría peligro de ser detenido. Era el nieto del ex Presidente; sus tíos habían sido los hombres más potentes del país, antes de ser muertos: para sus enemigos, un miembro de aquella familia no podía ser Obispo de la antigua capital. Además, él ya se había distinguido por la defensa de la población con ayudas obtenidas por medio de sus contactos en el exterior; era considerado “un siervo de los imperialistas” y su nombramiento, hecho por Pablo VI, fue visto como “un complot”. Con estas acusaciones, el 15 de agosto de 1975, fue sometido a arresto domiciliario a 450 Km de Saigón.

No pudiendo tener contactos ni predicar, él empezó a escribir algunos breves pensamientos en viejos calendarios que un muchachito logró proporcionarle. Así fue publicado, sin autor, el libro El camino de la esperanza. En 1976 fue trasladado a un campo de cautiverio y encerrado, entre un interrogatorio y el otro, en un calabozo de aislamiento sin ventanas. Con la luz siempre apagada o siempre encendida por varios días, la prohibición de hacer ruidos, el alimento a veces racionado y a veces concedido en abundancia, pero sin tener la posibilidad de ir al baño para obligarlo a ensuciar la habitación, él permanecía acostado para respirar el aire que llegaba a través de una rendija. Ya no tenía hambre ni sueño, vomitaba frecuentemente, su físico se debilitaba y la mente comenzaba a vacilar y a no recordar ya ni siquiera los rezos. Meses después, fue embarcado junto con mil quinientas personas, encadenadas por parejas, y llevado a un campo de cautiverio de Vietnam del Norte. Luego, fue trasladado muchas veces y transcurrió así trece años de cárcel, nueve de los cuales en aislamiento, porque no se lograba controlarlo y por todas partes encontraba el modo de volverse él, el interrogado, una interpelación para los demás. Ya no podían ni cambiarle las guardias carcelarias, por miedo de que influenciara cada vez a las nuevas. Para responder a las preguntas de ellas, recogió 1.500 vocablos, explicando con ellos el cristianismo. De manera rocambolesca algunos de sus escritos traspasarán las murallas de la cárcel.

Refugiados vietnamitas

Él mantuvo la solicitud por su pueblo también cuando, algunos años después de la liberación, ocurrida en 1988, le fue impedido para siempre volver a su país, y empezó a ocuparse de la comunidad vietnamita en Roma y en otras partes del mundo. En el fondo, su vocación de siempre guiar a su rebaño nunca lo había abandonado. En 1994, Juan Pablo II lo nombró Vicepresidente del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, del cual se volverá Presidente en 1998. Es obra suya la fase preparatoria para la redacción del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. En el año 2000 predicó los Ejercicios Espirituales al Santo Padre y a la Curia Romana. Cuando en 2001 fue nombrado Cardenal, ya estaba aquejado de la enfermedad que lo habría llevado a la muerte el 16 de septiembre de 2002. El proceso para su beatificación comenzó en 2007.

Mariangela Mammi

(Continúa)

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


20/09/2013