“Querido amigo…”/20


Ypacaraí, 10 de marzo de 2014

 

 

Queridos monaguillos y queridas niñas liturgistas de la parroquia de Tacuatí:

En este período hemos estado de retiro. Se han hecho cuatro retiros, porque los grupos son varios y de diferentes edades. El retiro es un momento de formación más intensa, durante el cual se desarrollan varías actividades como: ver películas, escuchar charlas, pasar momentos en oración y muchas cosas más. Uno de estos retiros ha sido organizado para los nuevos aspirantes, quienes empiezan ahora su camino de formación para ser buenos Monaguillos y Niñas Liturgistas, y durante el año seguirán su formación catequética.

Los temas que han sido tratados son: la amistad, la solidaridad, la responsabilidad y, sobre todo, cómo volverse verdaderos amigos de Jesús, buscando también descubrir el don que fue depositado por Él en cada uno de nosotros.

Muchas veces, no damos importancia a nada, ni siquiera a nuestra propia vida, que es el regalo más hermoso que nos fue dado por Dios. Se tendría que saber agradecer a Dios por los dones recibidos, y también aprender a decir gracias cuando se nos hace un regalo, aunque sea pequeño.

En estos retiros, Emilio ha impartido charlas sobre todo a los más grandes, tocando el tema de la fidelidad y de la responsabilidad, insistiendo mucho sobre la participación en la Misa del domingo.

Como sabemos, el domingo es el día del Señor por excelencia, y cada fiel está llamado a vivir la fe con fidelidad para poder alcanzar los planes de Dios.

Con respecto a la Misa, Santa Teresa de Jesús decía: “Sin la Santa Misa, ¿Qué sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio”.

La misión de cada cristiano es ser luz de esperanza. Él está llamado a ser protagonista de la construcción de un mundo mejor, donde se pueda vivir como verdaderos hijos de Dios.

Es importante hacer resaltar el valor de la Misa, porque no es un teatro, sino el sacrificio de Cristo. Lo feo es que, a veces, cuando uno va a Misa empieza a mirar el reloj, para contar los minutos. Se debe tener en cuenta que la liturgia es tiempo y espacio de Dios, y hay que entrar allí, en el tiempo de Dios, en el espacio de Dios sin mirar el reloj. ¿Para qué, entonces, uno se va a Misa, si está tan apurado?

Acuérdense que ustedes tienen el compromiso, que no es solo un deber, sino un gran honor, de servir al altar del Señor.

Ustedes ocupan un lugar privilegiado en las celebraciones litúrgicas, y están presentes delante de una comunidad. Sobre todo, experimentan de cerca que en todo acto litúrgico Jesucristo está presente y actúa. Jesús está presente cuando la comunidad se reúne para rezar o alabar a Dios; está presente en la Palabra de la Sagrada Escritura, y sobre todo en la Eucaristía, en los signos del pan y del vino.

De este modo, en la Liturgia ustedes son mucho más que simples “ayudantes del sacerdote”: sirven a Jesucristo.

Cada uno de ustedes está llamado, en particular, a ser amigo de Jesús. Busquen, pues, profundizar y cultivar esta amistad con Jesús. Así van a ir descubriendo que solo en Jesús se encuentra un auténtico amigo, porque Él nunca falla.

Si somos amigos de Cristo, tenemos el compromiso de construir su Iglesia y ser sus testigos; para cumplir esto se necesita de fidelidad y responsabilidad.

El papa Francisco nos dice: “En la Iglesia de Jesús, las piedras vivas somos nosotros, y Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; cada uno de nosotros es una piedra viva, es un pedacito de la construcción, y si falta ese pedacito, cuando viene la lluvia entra la gotera y se mete el agua dentro de la casa. Cada pedacito vivo tiene que cuidar la unidad y la seguridad de la Iglesia”.

Nunca se olviden que Jesús está siempre presente en ustedes, y entonces tienen que ser como Él.

Muchos saludos a todos ustedes y a sus familiares.

Con amistad


Liz