Comprender el Derecho Canónico/53 

 

 

LA VISITA APOSTÓLICA

 

Según el comunicado de prensa del 2 de julio de 2014 de la Nunciatura Apostólica del Paraguay, la Diócesis de Ciudad del Este será objeto de una Visita Apostólica, que se desarrollará desde el 21 hasta el 26 de julio próximo[1].

Se pone la exigencia de situar este acontecimiento eclesial, y de comprender su envergadura y su significado.

Nos parece oportuno examinar la expresión Visita Apostólica que se encuentra en el texto del comunicado de prensa del pasado 2 de julio, desde el punto de vista terminológico e histórico, aunque sabemos bien que el límite de un comunicado de prensa es el de no identificarse con el mandato propio del Pontífice, que indica sus finalidades y su metodología de trabajo, como ha ocurrido, por ejemplo, con la Visita Apostólica a la Iglesia de Irlanda.

Una Visita Apostólica, en efecto, se lleva a cabo por mandato de la Santa Sede que confiere un encargo especial. Siempre tiene un carácter bastante extraordinario, motivado por circunstancias o necesidades especiales. Las facultades del Visitador se encuentran determinadas en el mandato de encargo; el Visitador puede ser un simple investigador y relator, como puede estar provisto de jurisdicción[2].

Debemos destacar que, por no conocer el documento de encargo del Pontífice, tenemos que limitarnos a un análisis basándonos en lo que sabemos a través de la historia de este instrumento eclesial, y del significado de la terminología utilizada.

Señas históricas

Los orígenes de las visitas o visitaciones canónicas se remontan a la práctica apostólica, a partir de S. Pablo, quien realizó varias visitas a las Iglesias fundadas por él. Además, en la antigüedad, hubo muchos ejemplos de Papas quienes enviaron Visitadores Apostólicos a varias Diócesis. El papa S. Clemente Romano, en su Primera carta a los Corintios (cap. LXV) escribe haber designado a Claudio Efebo, Valerio Bitón y Fortunato como delegados del sucesor de Pedro ante los Corintios. Resulta que, en 535, el papa Agapito I hizo uso de Visitadores Apostólicos.

En los primeros siglos de la Iglesia, la visita canónica aparece como un instrumento eficaz para atajar las herejías y los cismas que insidiaban a las primeras comunidades cristianas.

Por lo que concierne a la normativa acerca de esto, las primeras normas canónicas reguladoras de visitas pastorales datan del Concilio Tarraconense de 516, aunque las de ámbito universal no aparecerán sino en la época carolingia (s. XII). Son frecuentes las referencias a ellas en el Decretum Gratiani y demás textos del Corpus Iuris Canonici, lo cual permite hablar de una práctica habitual de la visita canónica entre el siglo XII y el siglo XVI.

Después del Concilio de Trento, en el siglo XVI, hubo numerosas intervenciones de Papas, desde Pío V hasta Gregorio XIII, quienes enviaron Visitadores a las Diócesis para vigilar por la puesta en práctica de los decretos conciliares. En los períodos posteriores, los Papas eligieron a muchos Visitadores Apostólicos para resolver disputas que les interesaban mucho, tanto en las Diócesis como en los monasterios[3].

En los últimos treinta años, se han dispuesto muchas Visitas Apostólicas que han llegado a la atención de la opinión pública planetaria: la Visita a los seminarios de los Estados Unidos se ha desarrollado dos veces, la primera, desde 1981 hasta 1988, acabada con un informe final; la segunda, desde 2002 hasta el inicio de 2009, acabada con la publicación del informe final en el sitio web de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.

En 2004, se llevó a cabo una a la Diócesis de Sankt Pölten en Austria, y al seminario de la misma Diócesis. En 2007, hubo una al movimiento eclesial Miles Jesu, surgido en los Estados Unidos.

En 2008, empezó la Visita Apostólica a los institutos religiosos femeninos de los Estados Unidos, para realizar la cual fue nombrada una religiosa como Visitadora.

En 2009, fue objeto de Visita Apostólica el instituto religioso Legionarios de Cristo.

En 2010, fue dispuesta la Visita a Irlanda[4].

En base a la historia arriba esbozada, vemos que, en el curso de los siglos, los Pontífices han utilizado este instrumento particular en situaciones eclesiales conflictivas o particularmente problemáticas.

Función de vigilancia del Romano Pontífice

El Cardenal Santos Abril y Castelló, Visitador Apostólico para Ciudad del Este

La Visita Apostólica se debe ubicar en la función de vigilancia de la Iglesia, que es “inherente a la potestad de gobierno, que tiene como finalidad general regular la estructura social de la Iglesia, así como la condición y la actividad de los fieles en orden al propio fin de esta. Más específicamente la potestad de gobierno tiende a reunir a los hijos de Dios en una comunión fraternal, animada por el Espíritu Santo”[5].

Esta comunión espiritual tiene su implicancia externa y visible, social y jurídica.

Vivimos en régimen de Encarnación. También la comunión eucarística con un mismo sacrificio eucarístico, siendo sacramental, es visible, signo eficaz de la invisible unión con el Redentor y con los cristianos en comunión con el mismo Señor. Esta unión de todo el cuerpo místico de Cristo, que la comunión eucarística simboliza y realiza, es la comunión eclesial … En toda su envergadura, la comunión eclesial es interna y externa, individual y social ... [y] puede ser descrita, con expresiones sacadas de la Constitución LG (8; 10; 14; cann. 96; 205 del CIC), como la unión de los fieles en Cristo por el Espíritu, extremadamente significativa y conservada por los vínculos de la profesión de fe, por los sacramentos y por el mismo gobierno. Triple vínculo corporativo, que mana del Espíritu y en el cual nos tiene que mantener unidos. El tercero de los vínculos, que configuran socialmente la comunión en su aspecto externo, es precisamente el así llamado vínculo jerárquico (y también jurídico). Es el vínculo de la relación de autoridad y de obediencia con Pedro y con los demás apóstoles, con los Obispos y el Papa[6].

El munus regendi, la función de gobernar, tiene para el Romano Pontífice una particular acepción: Comporta para el Papa el deber de gobernar a la entera cristiandad para la consecución de su fin sobrenatural, y de disponer en sumo grado de la plenitud de la potestad: la legislativa, la judicial y la ejecutiva de gobierno o administrativa … Pero, es con las Iglesias particulares, precisamente en razón de su peculiaridad y autonomía, con que el Papa debe desarrollar en forma especial su misión unificadora, y lo hace en una doble dirección: una, que procede de Roma y consiste en las visitas personales que los Papas, a partir de Pablo VI, están acostumbrados a realizar para confirmar en la fe a los pueblos visitados, como también en el envío de Legados Pontificios, o también de Visitadores extraordinarios; la otra … consiste en la visita ad limina que los Obispos diocesanos le hacen[7].

Puesta en el marco de la función de gobierno del Romano Pontífice, así queda determinada cuál es la naturaleza de la función de vigilancia que el Romano Pontífice ejerce sobre toda la Iglesia, a través de los instrumentos que él escoge: “La vigilancia se comprende en esta óptica como inestimable medio preventivo para evitar los problemas y como medio de conocimiento para llevar a cabo adecuadamente un discernimiento sobre las diversas situaciones, discernimiento que sea objetivo y correspondiente a la naturaleza de la Iglesia … A nivel universal, la vigilancia sobre toda la Iglesia es tarea del Romano Pontífice (cann. 331-333), que se sirve de la curia romana para tratar las cuestiones de la Iglesia universal en nombre y con la autoridad del Papa”[8].

En consonancia con cuanto arriba especificado, en el comunicado de prensa del 2 de julio de 2014 de la Nunciatura Apostólica del Paraguay, se aclara que la Visita Apostólica que en él se anuncia está inspirada en la “solicitud” del Romano Pontífice hacia el gobierno pastoral de la Iglesia universala fin de ofrecerle una asistencia para el bien de aquella Iglesia particular de Ciudad del Este, que es el objeto específico de tal solicitud. En este texto encontramos de nuevo las expresiones que se refieren a la función de vigilancia del Pontífice para la unidad del Cuerpo eclesial.

Volviendo a tomar los términos del mismo texto en examen, hay dos que deben ser profundizados posteriormente, “Apostólico” y “Visita”.

El significado canónico de Apostólico

Apostólico se refiere a la autorización de la Sede Apostólica a determinadas personas para realizar una visita oficial. En base a la calidad de apostólico, el Visitador, es decir, la persona designada para esa Visita, actúa en nombre del Romano Pontífice o de alguna de las entidades que forman parte de la Curia Romana (cf. can. 361).

Mons. Eliseo Antonio Ariotti, Nuncio Apostólico de la Santa Sede en el Paraguay

El nombramiento de un Visitador Apostólico es por su naturaleza transitorio, tiene una finalidad específica y concluye cuando esta se ha alcanzado. En general, el Visitador es enviado bien ad inquirendum tantum et referendum (para meramente investigar e informar a la autoridad competente) o bien ad inquirendum et exequendum (investigar y actuar, es decir, realizar cambios o imponer penas).

Las responsabilidades, autoridad, finalidad y medios que emplear quedan especificados en el decreto que nombra al Visitador o a los Visitadores Apostólicos para uno de estos dos objetivos[9].

En el comunicado de prensa en cuestión no están especificados los términos del mandato y tampoco las finalidades. Por tanto, no sabemos con certeza de cuáles tareas estén encargados los Visitadores, quienes actúan a petición específica del Pontífice: ¿vienen para investigar e informar a la Autoridad Suprema o para investigar y también intervenir?

Según cuanto hemos dicho hasta este momento, no es posible sacar una conclusión sobre el caso, sin tener en mano el texto del mandato pontificio. Aunque se trate claramente de una intervención extraordinaria de la Santa Sede y, en los últimos tiempos, se haya utilizado con cierta frecuencia, toda conclusión acerca de esto sería solo una hipótesis.

Lo que, sin embargo, podemos seguir profundizando es el sentido canónico de la expresión Visita Apostólica, para comprender mejor su carácter y sus finalidades.

El significado canónico de Visita Apostólica

El significado de la expresión Visita Apostólica se inscribe en aquel más amplio de visitación canónica en general.

La visita oficial o canónica la describe el canonista del siglo XVII Agustín Barbosa del siguiente modo: ‘Visitar no es otra cosa sino inquirir acerca de excesos y negligencias, reprender lo que se descubra, corregir mediante los remedios apropiados, y preservar, o, cuando haga falta, restaurar a su estado prístino la observancia de las obligaciones para con la persona que corresponda y según lo requieran las circunstancias’[10].

Según un autor del siglo XIX, Gaetano Moroni, el Visitador Apostólico está puesto como jefe de la Visita extraordinaria a una Diócesis, a una Iglesia, a un pío lugar o instituto, a una orden religiosa o congregación de ambos sexos, por encargo del Sumo Pontífice. La Visita Apostólica tiene como principal finalidad y objetivo, reconocer plenamente la marcha de todo, la observancia de la disciplina y de los parciales estatutos, el proceder de la administración económica, para ordenar todo lo alterado, eliminar los abusos, y decretar las oportunas medidas … Los Visitadores Apostólicos tienen facultades pontificias muy amplias, concedidas a ellos con autoridad por ‘breves’ [cartas pontificias, N. de la R.] apostólicos; y una vez ordenado el gobierno de la Diócesis, de la iglesia, de cualquier pío instituto, y publicados los oportunos decretos, la Visita Apostólica se cierra … Los Visitadores Apostólicos son Cardinales, Obispos y otros prelados, y eclesiásticos tanto del clero secular cuanto del regular[11]. Los Pontífices eligen también a Visitadores Apostólicos de órdenes regulares o congregaciones religiosas, de una abadía, monasterio o convento, religiosos de un instituto diverso del visitado[12].

Desde el punto de vista teológico, el Visitador tiene la tarea de fortalecer la comunión entre la Sede Apostólica y una entidad canónica subordinada, por ejemplo, entre la Sede Apostólica y una Diócesis o entre la Sede Apostólica y un instituto religioso.

Mons. Milton Luis Tróccoli Cebedio, Visitador Apostólico para los Seminarios de Ciudad del Este

El hecho de que el ministerio petrino se dedica al bien y la utilidad de la Iglesia universal, y la Iglesia romana preside “la asamblea universal de la caridad y por lo tanto está al servicio de la caridad”, explica por qué motivo el Romano Pontífice siempre se ha preocupado diligentemente también de los asuntos de las Iglesias particulares, que le presentan los Obispos o que conoce de alguna otra forma para que, con una visión completa de las cosas, en virtud de su misión de Vicario de Cristo y de Pastor de toda la Iglesia, confirme a sus hermanos en la fe[13].

Como tal, el Visitador Apostólico actúa en nombre de la Sede Apostólica para fomentar la comunión de los fieles cristianos entre sí, de los Obispos entre sí y con el Romano Pontífice, y la comunión de las Iglesias. En consecuencia, el Visitador Apostólico se relaciona directamente con la autoridad del Romano Pontífice y participa, por mandato pontificio, en el ejercicio de la jurisdicción o gobierno de la Iglesia. Aunque el Pontífice posee la potestad de intervenir mediante el nombramiento de un Visitador Apostólico, dicha intervención debe estar al servicio de la Iglesia como comunión y debe ejercerse en circunstancias particularmente difíciles y críticas, en las cuales resultan ineficientes otros medios más ordinarios, o bien cuando hay peligro de daño o escándalo[14].

Maria Cristina Forconi

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

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[1] Cf. El Papa dispone visita apostólica a la diócesis de Ciudad del Este en Paraguay, en http://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-dispone-visita-apostolica-a-la-diocesis-de-ciudad-del-este-en-paraguay-58627/#.U7xomk1OVb8 h

[2] Cf. R. J. Kaslyn, Visitador Apostólico, en Instituto Martín de Azpilcueta, Facultad de Derecho Canónico Universidad de Navarra, Diccionario General de Derecho Canónico, VII. (Rite dispositus - Žužek, Ivan). Obra dirigida y coordinada por J. Otaduy - A. Viana - J. Sedano, Universidad de Navarra - Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor (Navarra) 2012, 939.

[3] Cf. J. Landete Casas, Visita canónica, en Diccionario General de Derecho Canónico…, 933-934; cf. Visitatore Apostolico, Visitator Apostolicus, en Dizionario di erudizione storico-ecclesiastica da S. Pietro sino ai nostri giorni, IV. Compilazione di G. Moroni romano, Ediz. G. Moroni, Venezia 1840, 135-137.

[4] Cf. R. J. Kaslyn, Visitador Apostólico, en Diccionario General de Derecho Canónico…, 940-941.

[5] F. Fabene, Vigilancia [Derecho y deber de], en Diccionario General de Derecho Canónico…, 902-903.

[6] C. Corral, Chiesa cattolica (Ecclesia catholica), en Nuovo Dizionario di diritto canonico. A cura di C. Corral Salvador - V. De Paolis - G. Ghirlanda, San Paolo, Cinisello Balsamo (MI) 1993, 164-165.

[7] C. Corral, Romano pontefice (Romanus pontifex), en Nuovo Dizionario di diritto canonico…, 933-934.

[8] F. Fabene, Vigilancia [Derecho y deber de], en Diccionario General de Derecho Canónico..., 903.

[9] Cf. R. J. Kaslyn, Visitador Apostólico, en Diccionario General de Derecho Canónico…, 939-940.

[10] R. J. Kaslyn, Visitador Apostólico, en Diccionario General de Derecho Canónico…, 939. Según la definición de Gaetano Moroni,Visita apostólica es la Visita extraordinaria —que el Papa encomienda a un Visitador Apostólico o a más Visitadores Apostólicos— a un Obispado o a varios Obispados, es decir, a sus iglesias, altares privilegiados, capillas u oratorios, conventos, monasterios, … seminarios, hospitales … y a todos los demás píos lugares, para conocer su marcha, la disciplina interna, el cumplimiento de los píos legados de Misas, aniversarios y otras obligaciones derivadas de legados píos, y para controlar su administración. Para examinar si se observa la disciplina eclesiástica del clero secular y regular … Para eliminar, con útiles medidas y prescripciones de decretos, los abusos de cualquier tipo que hayan sobrevenido. Para volver a llamar en vigencia los mandamientos de Dios y de la Iglesia. Para iluminar las mentes contra nuevos y pestíferos errores”, Visitatore Apostolico, Visitator Apostolicus, en Dizionario di erudizione…, 105.

[11] Visitatore Apostolico, Visitator Apostolicus, en Dizionario di erudizione…, 134.

[12] Cf. Visitatore Apostolico, Visitator Apostolicus, en Dizionario di erudizione…, 135.

[13] Juan Pablo II, Constitución apostólica Pastor Bonus, Introducción, n.° 2.

[14] Cf. R. J. Kaslyn, Visitador Apostólico, en Diccionario General de Derecho Canónico…, 940.


18/07/2014