Homilías y discursos de Emilio Grasso
 


RECORDANDO A S. E. MONS. SEBELIO PERALTA ÁLVAREZ 

OBISPO DE LA DIÓCESIS DE SAN LORENZO (PARAGUAY)


S. E. Mons. Sebelio Peralta Álvarez ha fallecido este miércoles, 19 de noviembre de 2014.

El Obispo fue dado de alta ayer, luego de permanecer ocho días internado en un Sanatorio de Asunción a causa de un infarto. Sin embargo, esta tarde sufrió una recaída que causó su fallecimiento.

Mons. Sebelio Peralta Álvarez nació en San Salvador, distrito de Guairá (Paraguay), el 19 de septiembre de 1939. Fue nombrado como Obispo de San Lorenzo en 2009. Antes era Obispo de la Diócesis de Villarrica del Espíritu Santo. 

La Comunidad Redemptor hominis, presente en la Diócesis de San Lorenzo, quiere recordarlo con las palabras que el P. Emilio Grasso le dirigió el día de la toma de posesión de la Diócesis, el 1.° de marzo de 2009.


 

Discurso para la acogida del nuevo Obispo
de la Diócesis de San Lorenzo
S. E. Mons. Sebelio Peralta Álvarez


Muy querida Excelencia:

Por un amable designio de Dios, yo, como Cura Párroco de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí, por donde Ud. hace su entrada en la Diócesis de San Lorenzo, que el Santo Padre Benedicto XVI le ha encomendado como nuevo Pastor, tengo el honor de dirigirme a Ud., para pronunciar las primeras palabras de acogida.

Le doy la bienvenida recordándole las palabras que Ud. mismo escogió para su escudo, en el día de su ordenación episcopal, el 1.° de mayo de 1979.

"Che jokuái Ñandejara".

En estas palabras está descrito todo el programa y, me permito decir, todo el plan pastoral de su episcopado: "Disponibilidad total a los designios del Señor. Obediencia al llamado del Padre. Como Cristo Jesús: 'Aquí estoy yo para realizar tu designio'. Como María: 'Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí su voluntad'. Disposición de pronta obediencia, dispuesto a realizar ahora mismo la voluntad de Dios. Che jokuái katu Ñandejara".

El 20 de febrero, hablando a los miembros de la Comisión Pontificia para América Latina, el Santo Padre recordaba a sí mismo y a todos los Obispos: "Los Obispos, sucesores de los Apóstoles, somos los primeros que hemos de mantener siempre viva la llamada gratuita y amorosa del Señor, como la que Él hizo a los primeros discípulos. Como ellos, también nosotros hemos sido elegidos para 'estar con Él', acoger su Palabra y recibir su fuerza, y vivir así como Él, anunciando a todas las gentes la Buena Nueva del Reino de Dios".

Además, el Santo Padre, hablando a Ud. y a todos los miembros de la Conferencia Episcopal Paraguaya en visita ad limina apostolorum, dio, entre otras, dos indicaciones precisas de gran actualidad e importancia, de manera particular en este tiempo, donde, en nuestro país, no todo está claro y, a veces, reina una cierta confusión.

Declaró el Santo Padre: "Los Obispos, juntamente con el Papa, y bajo su autoridad, son enviados a actualizar perennemente la obra de Cristo. El mismo Obispo, además de ser el principio visible y fundamento de la unidad en la propia Iglesia particular, es también el vínculo de la comunión eclesial y el punto de engarce entre su Iglesia particular y la Iglesia universal".

Y, poco después, añadió: "El mensaje cristiano, para poder llegar hasta el último rincón del mundo, necesita la colaboración indispensable de los fieles laicos. Su vocación específica consiste en impregnar de espíritu cristiano el orden temporal y transformarlo según el designio divino. Pertenece al patrimonio doctrinal de la Iglesia que el deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los fieles laicos. Hay que alentarles, por tanto, a que vivan con responsabilidad y dedicación esta importante dimensión de la caridad social, para que la comunidad humana de la que forman parte con todo derecho progrese en la justicia, en la honradez, en la defensa de los verdaderos y auténticos valores, como la salvaguarda de la vida humana, del matrimonio y de la familia, contribuyendo de esta manera al verdadero bien humano y espiritual de toda la sociedad".

El antiguo dicho, "Ubi Petrus et Episcopus, ibi Ecclesia", que sintetiza el pensamiento de los grandes Padres de la Iglesia, expresa esta verdad fundamental: donde está la unidad entre el Obispo y el sucesor de San Pedro, allí vive la Iglesia del Señor.

Para permanecer en esta unidad, yo le aseguro, muy querida Excelencia, que, por el tiempo que el Señor quiera que me quede en Ypacaraí, la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús responderá a la enseñanza del Obispo, que Pedro nos ha enviado, solo con estas palabras: "Che jokuái katu Ñandejara".

¡Y, con Su bendición, se cumpla en nosotros la voluntad del Señor!

 

Ypacaraí, 1.° de marzo de 2009 
 

P. Emilio Grasso 






19/11/2014