Vida de la parroquia de Ypacaraí



LA CONFIRMACIÓN: PARA UN ENCUENTRO PERSONAL

 CON CRISTO Y SU IGLESIA/2

La experiencia de Ypacaraí



Presentamos los testimonios de algunos fieles de la parroquia, y de algunos de los 116 jóvenes que el pasado 30 de noviembre han recibido la Confirmación de manos de Michele Chiappo, párroco de Ypacaraí, quien, delegado por el Obispo, ha administrado el sacramento. 

 


Nidia Nunes de Simón, docente universitaria

Nidia Nunes de Simón, docente universitaria

A la catequesis para la Confirmación en nuestra parroquia acude un gran número de jóvenes, que reciben una formación integral: se aprende la doctrina a través de los textos bíblicos, de los documentos de la Iglesia, de la ética y de los valores humanos; y también de forma práctica, por medio de momentos de vida juntos organizados por la parroquia, o de actividades que requieren constantemente empeño y responsabilidad, y que los jóvenes desarrollan con mucho fervor. Es lindo ver su entusiasmo ejercitando valores olvidados por la sociedad actual, y admirar su participación activa en la Eucaristía. En las homilías dominicales ellos reciben enseñanzas para la vida, a través del análisis de la realidad y de las situaciones concretas.

Las oportunidades ofrecidas por nuestra parroquia para la formación de los jóvenes son una inestimable contribución a las familias, a las instituciones educativas y a la sociedad, en un momento histórico de gran confusión en la educación, a causa de los fuertes cambios en las diferentes modalidades de organización familiar; del fácil acceso a la tecnología, que por una parte, es útil, pero por otra, causa problemas en las relaciones interpersonales; de la corrupción generalizada que ha hecho posible “el trueque de los valores” (los antivalores se han convertido en valores y viceversa). Para muchos educadores, luego, los valores vinculados a una utilidad material han reemplazado los valores humanos y espirituales, dejando las relaciones sin afecto, amistad y solidaridad. Un vacío que la sociedad llena con enlaces no sanos, y perversiones que deterioran la naturaleza humana.

Acerca de otra vertiente, la aparición de una amplia variedad de propuestas religiosas, desde el fundamentalismo hasta los movimientos agnósticos, pasando por las diferentes sectas, pone a los jóvenes frente a elecciones difíciles.

En este contexto, la parroquia de Ypacaraí es una esperanza en la formación de los jóvenes. Como ypacaraiense, agradezco al Señor y a la Comunidad Redemptor hominis por haber recibido la bendición de su presencia.

 

Liz Duré de Yegros, docente para escuelas medias y superiores

Liz Duré de Yegros, docente para escuelas medias y superiores

Me detengo en la celebración de la Confirmación, cumbre de un itinerario formativo, en el cual este año he participado como madrina. Ha sido un momento muy lindo, porque se ha desarrollado en un ambiente de silencio y de solemnidad. Se notaba en los jóvenes esta predisposición adquirida a la escucha y al querer participar, con todo el propio ser, de un gran acontecimiento para su vida como cristianos, dando mucha importancia al sacramento que estaban recibiendo. Se ha visto cómo toda la enseñanza impartida por nuestros sacerdotes, Emilio y Michele, ha dado sus frutos.

Los padrinos, y sobre todo las madrinas, han seguido las recomendaciones dadas durante el curso preparatorio para no hacer de la celebración un desfile de moda, un espectáculo, y para vivir con religiosidad el acontecimiento.

La homilía de Michele ha dado en el blanco también cuando, con un lenguaje directo, ha vuelto a llamar a los jóvenes a defender y amar a la Iglesia católica, la única fundada por Cristo. En un día como aquel, en efecto, están presentes no pocas personas que frecuentan, a veces también solo por curiosidad, a otras denominaciones religiosas, un problema bastante percibido en la Iglesia en Paraguay.

Ha sido lindo ver cómo, en el momento de recibir la unción y en el momento de recibir el Cuerpo de Cristo, los jóvenes se acercaban a los sacramentos de manera ordenada, respetuosa y conscientes del misterio allí presente.

 

Enzo Barni

Enzo Barni

Mi experiencia, como joven que ha recibido el pasado 30 de noviembre la Confirmación, es que este acontecimiento ha marcado un hito en mi vida y, por eso, quedará inolvidable. Recuerdo, en particular, la homilía de Michele, porque sintetiza la formación que he recibido desde cuando he empezado a frecuentar la parroquia, y, en particular, un aspecto que he analizado a menudo con mi padrino: abrazar el compromiso de la vida con amor, y asumiendo la responsabilidad del mismo. Este amor tiene que traducirse en valorizar los esfuerzos de quien nos ha ayudado a crecer, en practicar la solidaridad y todos aquellos comportamientos positivos que llevan a una sociedad más justa, donde no haya discriminaciones por motivos religiosos, raciales, económicos o ideológicos.

Todo cambio en el hombre es posible solo por medio de una fe que resista a palabras y a situaciones no fáciles, en un mundo que se mueve al ritmo de la globalización económica en que abundan las ofertas de vicios. Librarse de estos males es prácticamente imposible sin la fe, sin el acompañamiento de una comunidad cristiana, y sin que esta fe se transforme en un modo de vivir, una práctica constante individual y comunitaria. ¿Cuál regalo mejor nos da la vida, si no aquel de compartirla con gozo en una comunidad? Esta etapa crucial de nuestra vida servirá a nosotros los jóvenes para afianzar nuestra identidad de cristianos.

El mundo y los cambios, con los cuales nos enfrentamos hoy, exigen una profunda preparación, en nuestras diversas áreas profesionales. Es necesario comprometerse constantemente, a fin de que esto sea realidad y no un simple enunciado.

Mi agradecimiento profundo a quien me ha enseñado el sendero que conduce a la felicidad, abrazando el compromiso.

 

Gustavo Giménez

Gustavo Giménez

La Confirmación, para mí, ha significado descubrir que es necesario considerar a los demás como miembros de nuestra misma familia, sangre de nuestra sangre, puesto que todos somos parte del único Cuerpo de Cristo y debemos tener cuidado los unos de los otros.

Por eso, he decidido que, una vez terminado mi servicio al altar que desarrollo desde hace años como monaguillo, me comprometeré a ayudar a los más pequeños entre nosotros a seguir mi misma formación. Porque las enseñanzas que sobre todo Emilio nos ha dado en estos años son fundamentales para la vida cristiana de un joven, por ejemplo, para aprender a valorizar el trabajo, empezando por el de nuestros padres, y dejar de pretender continuamente cosas, sin saber cuánto esfuerzo requieren. Es fundamental acostumbrarse al sacrificio porque todos tendremos que pasar por él, si queremos ser cristianos que siguen a Jesús hasta la cruz. Es lo que vivimos en la Misa.

 

Cléver Benegas

Cléver Benegas

A través de la catequesis he comprendido que la Confirmación dura toda la vida: es el tiempo que nos sirve para poner en práctica todo lo que hemos aprendido en estos años, en la parroquia… En efecto, he aprendido a enfrentar los problemas de cada día y, lo que más vale, he comprendido cómo poder reconocer y encontrar al Señor, a través de la Iglesia. La Iglesia es la madre que nos lleva a Él, es el lugar único donde encontramos el Cuerpo del Salvador. Por eso, la Iglesia es María y María es la Iglesia. Para encontrar a Jesús tenemos que recurrir a la Iglesia, no hay otro camino, porque Él mismo lo ha dicho y ha fundado a la Iglesia para esto. Sin embargo, no tenemos que acordarnos de Él solo cuando estamos en aprietos, sino siempre y ser también nosotros miembros vivos de la Iglesia y participar en las actividades que ella nos propone.

 

Milsen Gavilán

Nos corresponde a nosotros los jóvenes pedir el sacramento de la Confirmación, y asumir la responsabilidad que esto comporta, porque ha llegado el momento de ser cristianos adultos, de elegir personal y libremente formar parte de la Iglesia.

Para mí, haber recibido al Espíritu de Dios significa que la ley de Dios ya no está fuera sino dentro de mí.

Todos quieren la felicidad, pero muchos no la encuentran porque la buscan donde no está. Mi experiencia es que la “caricia de Dios” de la Confirmación de veras nos ha alcanzado para sanarnos, para restituirnos un futuro, para no dejarnos cerrados en el rencor y en la tristeza. No estamos condenados a repetir los errores de otros, no estamos condenados a dejarnos robar nuestro futuro.

Para mí, después de haber recibido una enseñanza muy rica, ha llegado el momento del compromiso, asumiendo un servicio en la parroquia como catequista.

 

Vivian Lezcano

Durante estos años de preparación, hemos asimilado algunas enseñanzas que debemos constantemente liberar, expresar y repasar de nuevo, porque nunca se deja de aprenderlas y porque esto nos impide cometer errores. En el fondo, es esta la función del sacramento: guiar la vida futura de tantos jóvenes.

Vivian Lezcano

Promover la paz, el amor, la unidad, y hacer de manera que este sacramento no pase como si nada hubiera ocurrido, es posible, porque los jóvenes saben escuchar y guardar las cosas buenas en su corazón. Tienen todavía toda una vida por delante, para poder sacar provecho de las enseñanzas recibidas, para evitar equivocarse de camino, caer y llevarse luego algunas heridas que no se pueden sanar. Por eso, quiero decir a tantos jóvenes que busquen a quién los pueda conducir por el buen camino, el de Dios. Dice, en efecto, el Señor: “Yo soy el camino, la verdad y la vida… Quien cree en mí, aunque muera, vivirá…”. Por eso, tenemos que confirmar lo que nuestros padres hicieron para nosotros en el Bautismo, y decir: “Sí, yo soy hijo de Dios”.

Agradezco profundamente a quien nos ha enseñado la importancia de este sacramento y grito fuerte: “Jóvenes de hoy y de mañana, ¡que la pereza no los gane: levántense el domingo para ir a la casa del Señor a escuchar sus enseñanzas y practicarlas en todo momento!”.

(A cargo de Mariangela Mammi)

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

09/03/2015