Vida de la parroquia de Ypacaraí 

 


UN ENCUENTRO INESPERADO

 

 

¡Esta es la juventud del Papa!… ¡Esta es la juventud del Papa!...

Por concesión del Servicio Fotográfico de “L’Osservatore Romano”

Durante toda la mañana del 11 de julio, había escuchado recalcar esta frase por muchos niños, jóvenes, adultos y ancianos que habían esperado el paso del Papa Francisco por Ypacaraí. Había sido hermoso escuchar gritar estas palabras de entusiasmo por todos, sin distinción de edad, como expresión sincera de la emoción que todos vivíamos en aquel momento, por sentirnos jóvenes y felices de pertenecer a la Santa Madre Iglesia Jerárquica, como suele repetir el Papa Francisco. El Papa ha pasado rápidamente por Ypacaraí, mientras se dirigía al Santuario de Caacupé, pero esto ha sido suficiente para traer gozo y alegría a los corazones de los ypacaraienses, y también al mío.

Aquella tarde resonaban todavía, dentro de mí, estas palabras de júbilo cuando, en su bondad y delicadeza, el Nuncio Apostólico en el Paraguay, Mons. Eliseo Ariotti, ha llamado por teléfono a Emilio para comunicarle que el día siguiente el Santo Padre, antes de su regreso a Roma, lo habría saludado con mucho gusto.

El gozo por esta hermosa noticia ha alcanzado el ápice cuando he sabido que yo también habría podido saludar al Papa Francisco, porque, desarrollando desde hace años la función de Secretaria del Centro de Estudios Redemptor hominis, la invitación estaba extendida también a mí.

Por concesión del Servicio Fotográfico de “L’Osservatore Romano”

Mientras atendía poder saludar personalmente al Papa Francisco la emoción era enorme, y me preguntaba qué habría podido decirle, en el breve momento de nuestro encuentro.

Cuando finalmente he podido acercarme, lo he agradecido de corazón por Su visita, que había dado la posibilidad a muchos fieles del Paraguay de verlo, de tocarlo y de escucharlo. He percibido, en el breve saludo que me dirigía, todo la simplicidad, la bondad y la humildad que emanaba la persona del Santo Padre, quien me pedía que rezara por Él.

Emilio ‒en la catequesis de preparación a la Confirmación, que hace cada domingo a los muchachos de Ypacaraí‒ había explicado bien que el Papa Francisco es Sucesor del Príncipe de los Apóstoles y Sumo Pontífice de la Iglesia Universal porque es Obispo de Roma. Por este motivo, en los pasacalles de bienvenida expuestos en Ypacaraí para acoger al Santo Padre, estaba escrito: “La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí y la Comunidad Redemptor hominis saludan a Francisco, Obispo de Roma”.

Nuestra Comunidad tiene una relación particular con la Diócesis de Roma. Ante todo, porque Emilio, alrededor del cual se ha formado la Comunidad, pertenece a la Diócesis de Roma, y desde hace años trabaja en el Paraguay como sacerdote fidei donum. Es precisamente en Roma donde nació ‒a finales de los años 60, entre los pobres de las chabolas quienes vivían en la periferia de la ciudad‒ el primer núcleo de lo que, luego, se habría vuelto la Comunidad Redemptor hominis. El amor a la Iglesia y la fidelidad de Emilio nos han transmitido una particular devoción al Santo Padre, haciéndonos surgir la convicción profunda de la importancia de la unión de todas las Iglesias esparcidas por el mundo con la Iglesia de Roma.

Hemos vivido la presencia del Papa en el Paraguay ‒donde estamos actuando desde hace más de treinta años‒ como la visita del Obispo de nuestra amada diócesis de Roma y, por eso, Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. Y Él, con sus palabras claras y profundas, nos ha animado a vivir en plenitud la fe en Jesucristo como una riqueza ofrecida a todos, a fin de que cada persona pueda vivir dignamente su existencia en esta tierra.

A los muchos fieles quienes habían esperado el paso del Papa Francisco por Ypacaraí, Emilio ha podido transmitir los saludos del Santo Padre y su humilde solicitud de rezar por Él.

Agradecemos de corazón a Mons. Ariotti, por su bondad y su sensibilidad, porque ha sabido tener presente, en aquellos días cargados de muchísimos compromisos, también nuestra pequeña realidad que intenta transmitir, en esta tierra atormentada del Paraguay, el amor y la devoción al Obispo de Roma, a fin de que esta Iglesia sea cada vez más católica.

Maria Grazia Furlanetto

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

25/07/2015