Profundizaciones

 


LA IGLESIA NO ES UNA ONG

El Papa Francisco a las Obras Misionales Pontificias

 


El Papa Francisco, el 5 de junio de 2015, ha dirigido un discurso a la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias (OMP), en el cual ha amonestado a los participantes a no caer en la tentación del funcionalismo: “Dar por descontadas las ‘fuentes’, es decir, Quién mueve la misión” sería, en efecto, “el primer modo de morir”[1].

 

 

No al funcionalismo

“Una Iglesia que se reduce al eficientismo de los aparatos de partido ya está muerta, aunque las estructuras y los programas en favor de los clérigos y laicos ‘auto-ocupados’ pudieran durar incluso siglos”, ha afirmado con fuerza el Papa Francisco a las OMP. Este funcionalismo haría a la Iglesia más semejante a una ONG y al misionero, a un mánager, haciéndole olvidar, de tal modo, que la misión queda centrada sobre todo en el anuncio de Cristo y se expresa en una atención amorosa a los pobres.

El Papa ciertamente ha recordado varias veces, también en este discurso, la función positiva de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y de las OMP, que son protagonistas de una renovada evangelización, dirigida a todos y en particular a los pobres, a los últimos, a los marginados.

Por otro lado, el Pontífice ha invitado a volver a considerar la finalidad de la búsqueda de los fondos, en la animación misionera, y de su utilización, afirmando: “El dinero ayuda –¡lo sabemos!–, pero también puede convertirse en la ruina de la misión”[2].

Es un claro llamado a todos aquellos que obran para la misión: la diferencia la hace la santidad del evangelizador y no la multiplicación de las actividades, ni menos aún los métodos sofisticados y los medios económicos.

Quién mueve la misión

El Papa Francisco, en sus varias intervenciones, insiste a menudo en la necesidad, para la Iglesia, de ir a las periferias del mundo, en una Iglesia en salida[3], en sentido geográfico y existencial, volviendo a llamar la atención de todos hacia los más pobres.

Él, por otro lado, ya desde el comienzo de su pontificado no ha cesado de orientar la mirada de la Iglesia en salida hacia Cristo: el ir hacia los últimos y los más pobres es el fruto de la contemplación de Cristo pobre y crucificado, presente en ellos. Lo ha recordado también recientemente a los religiosos, con ocasión de la Jornada Mundial de las Misiones: “Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera. Así redescubrimos que él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero”[4].

Si la misión se expresa, por lo tanto, en la dimensión exodial de la Iglesia, en su ir hacia las periferias, esto no debe hacer olvidar a Quién es el protagonista de la misión, el único capaz de renovar, sacudir, dar impulso a la Iglesia en una audaz salida fuera de sí, para evangelizar a todos los pueblos[5].

Es esencial, pues, el llamado del Papa Francisco a no dar por descontadas las “fuentes” y la meta de la misión, porque el funcionalismo produce un estéril protagonismo de aquellos que no se dejan guiar por Cristo mismo, y oscurecen, por consiguiente, el sentido de la existencia misma de la Iglesia.

“La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo[6]: las dos pasiones, por eso, no se deben separar nunca, porque estas son los dos movimientos “de sístole y diástole”[7] con los cuales vive el corazón de la Iglesia.

La misma insistencia del Papa en la definición de los cristianos como “discípulos misioneros”[8], expresa y renueva el sentido de la misión, en cuanto por tal definición no se puede olvidar que el seguimiento de Cristo es la condición misma de la misión.

La iglesia es la esposa de Cristo, no es una ONG

De varios modos, sea a nivel de reformas de las estructuras de gobierno de la Iglesia, sea a nivel espiritual, el Papa ha combatido, ya el día siguiente de su elección, la mundanidad espiritual.

Ya en su primera homilía a los Cardenales, el Papa Francisco había empezado diciendo que la Iglesia es la Esposa de Cristo, y no una ONG: “Podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor”[9].

Por concesión del Servicio Fotográfico de “L’Osservatore Romano”

La mundanidad espiritual, ha afirmado el Papa todavía, “se despliega en un funcionalismo empresarial, cargado de estadísticas, planificaciones y evaluaciones, donde el principal beneficiario no es el Pueblo de Dios sino la Iglesia como organización. En todos los casos, no lleva el sello de Cristo encarnado, crucificado y resucitado[10].

Es en este sentido en que el Papa ha dicho a las Obras Misionales Pontificias: “Por favor, estad atentos para no caer en la tentación de convertiros en una ONG, una oficina de distribución de ayudas ordinarias y extraordinarias”[11].

Esta mundanidad debe ser combatida a nivel de las estructuras eclesiales y de los misioneros mismos, llamados a cuidar la vida interior, la gratuidad del anuncio y la proximidad a los pobres.

Frente a cada forma de pobreza, sea esta económica, espiritual o moral, el Papa Francisco en su ministerio, contra cada forma de funcionalismo, invita, en efecto, a la caridad activa que rebosa del corazón de Cristo, a la proximidad y a la ternura.

Cada día –ha afirmado de modo significativo– estamos llamados todos a convertirnos en la “caricia de Dios” para los pobres[12].

Vivir y anunciar la Cruz de Cristo

Es necesario, por lo tanto, poner siempre al centro de la propia vida, el anuncio de Cristo crucificado, que requiere conversión personal y cambio de mentalidad, como presuposición de cada encuentro profundo con los demás hombres y culturas. Será la conversión de quién anuncie y de quién acoja el Evangelio la que podrá producir el desarrollo integral, como fruto de la misión. Toda la doctrina de la Iglesia insiste en el hecho de que el desarrollo del hombre viene de Dios y lleva a Dios. Benedicto XVI había afirmado claramente: “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”[13].

La afirmación del Papa Francisco “la Iglesia no es una ONG” expresa, en lenguaje directo y de carácter pastoral, cuanto ya está desarrollado en la Redemptoris missio de san Juan Pablo II, quien había puesto en guardia contra la secularización progresiva de la salvación[14]. La reducción antropológica de la misión, el reducir el anuncio del Reino, de la persona del Cristo, solo a los valores del Reino[15],desnaturaliza, en efecto, el sentido de la misión y lleva, antes o después, a fracasos estruendosos, provocando desilusión y tristeza en aquellos misioneros que habían confiado demasiado en las propias obras sociales y de “desarrollo”, y no en la Cruz de Cristo.

“¿Qué ocurre cuando no se edifica sobre piedras? Sucede lo que ocurre a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena. Todo se viene abajo. No es consistente”[16].

Palabras fuertes y claras del Papa Francisco que nos recuerdan que es el anuncio y la aceptación de la Cruz, en una espiritualidad nupcial, lo que hace, en fin, fecunda y alegre la vida del misionero.

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

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[1] Papa Francisco, A los participantes en la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias (5 de junio de 2015).

[2] Papa Francisco, A los participantes en la Asamblea…

[3] Cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium, 20.

[4] Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2015; cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium, 268.

[5] Cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium, 261.

[6] Papa Francisco, Mensaje…

[7] Cf. Papa Francisco, A los participantes en el Congreso Internacional sobre la Catequesis (27 de septiembre de 2013).

[8] Cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium, 120.

[9] Papa Francisco, Santa Misa con los Cardenales (14 de marzo de 2013).

[10] Papa Francisco, Evangelii gaudium, 95.

[11] Papa Francisco, A los participantes en la Asamblea…

[12] Cf. Papa Francisco, Audiencia a los socios del Círculo de San Pedro (31 de octubre de 2013).

[13] Benedicto XVI, Caritas in veritate, 78.

[14] Cf. Juan Paolo II, Redemptoris missio, 11.

[15] Cf. Juan Paolo II, Redemptoris missio, 17 ss.

[16] Papa Francisco, Santa Misa con los Cardenales…

 

16/10/2015