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¿Cuánto le cuesta al Estado cada interno?

 

 

 

De acuerdo a un estudio realizado ya en el año 2014, cada interno le cuesta al Estado Paraguayo más de G. 30.000 por día. Sin embargo, se busca reducir este monto a través de diferentes métodos en las penitenciarías, como el autoabastecimiento.

En el año 2014, cuando ya el 75% de las personas privadas de libertad estaban sin condena fija y la Ley 4.431 que restringe la concesión de medidas alternativas a la prisión a personas con antecedentes ya estaba en vigencia, se llevó a cabo un estudio sobre la población penal para determinar el costo por cabeza que significa para el Estado.

Dicho análisis fue realizado por un consultor inglés que abarcó numerosas variables para especificar el monto diario por interno como por ejemplo el costo de las comidas, incluido el personal de seguridad, el staff de la penitenciaría, costos accidentales que se pueden producir, arrojando la cifra de G. 32.127 como gasto medio al 2014.

Sobre este aspecto, apuntó el viceministro de Política Criminal, Raúl Caballero, que el costo más bajo promedio expuesto es de G. 21.516 en Padre Juan de la Vega en Emboscada; mientras que el más alto en las granjas es de G. 125.327, lo que se atribuye a la cantidad de personal en función a las personas privadas de libertad.

Añadió que a partir del estudio realizado ese año se cuentan con bases y con un instrumento objetivo como para solicitar un mayor presupuesto, en caso de ser necesario, con el objetivo de mejorar la calidad de alimentación de las personas privadas de libertad.

Variables en el estudio

Caballero señaló que en el estudio se incluyeron las "circunstancias accidentales" o gastos no previstos fueron incluidos dentro del estudio para obtener otras variables, porque no se midió solamente desde el punto de vista de cuánto se invierte en la alimentación diaria de cada persona.

En ese sentido explicó que el costo varía "porque por ejemplo Tacumbú tiene más personas privadas de libertad que la penitenciaría de Villarrica y, lógicamente los costos van a ser distintos". Lo mismo sucede con los centros de reclusión semiabiertos que tienen otra temática, como la Esperanza, las granjas, Emboscada, donde los montos difieren.

Los montos dirigidos a los recintos varían y contrastan debido a que "en las granjas, por las características del sistema que es semiambierto, el hacinamiento no existe en comparación con otros centros como Tacumbú o de Ciudad del Este, donde hay un nivel importante de hacinamiento", comentó.

Dentro de este contexto puede entonces hacer referencia a una relación de "a mayor población penitenciaria menor monto destinada a cada persona", y partiendo de estas bases en las granjas se aplica esto, ya que existe una mayor posibilidad de inversión.

Cálculo es por persona

Algunas de las penitenciarías con la mayor cantidad de personas privadas de libertad son: Tacumbú, con 3.930; la de Ciudad del Este, con 1.419; y la de Coronel Oviedo, con 1.137. Para determinar el dinero a ser invertido "no se debe calcular penal versus penal, sino la capacidad que tiene el penal versus la capacidad que tiene el otro penal".

Sobre ese aspecto "no podemos comparar la Penitenciaría Nacional de Tacumbú con una capacidad poblacional de 1.680 personas, directamente con la de Villarrica que tiene capacidad para 188, entonces, el 100% vendría a ser 1.680 y el otro 100% sería 188". A partir de ahí se establece el número de variables que intervienen y resultan los números.

Reitera Caballero que "el monto que se destina no es por las plazas, sino por la cantidad de personas privadas de libertad, es decir, por los más de 3.000 [...] Hay que comparar lo comparable; las comparaciones se tienen que hacer en términos porcentuales".

El dinero que se destina a los reclusos del Presupuesto General de la Nación (PGN), que año a año se presupuesta y es presentado por el Ministerio de Justicia. Los recursos se aprueban "y con ese presupuesto nos manejamos independientemente a que puedan existir reprogramaciones". Los cálculos son realizados por el departamento de Planificación del ente público.

Destinar a otros sectores

Para lograr una especie de redirección de los recursos a otros sectores en cuanto al sistema judicial, como infraestructura edilicia y de espacios, además de otras mejoras "básicamente lo que se quiere con el tiempo es que los penales sean autosustentables", es decir, que consuman lo que producen internamente.

Con dicho fin desde el Ministerio de Justicia vienen trabajando con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), buscando potenciar las granjas, para de esta manera los privados de libertad realicen cultivos y que esas mismas frutas o verduras producidas en los recintos sean destinadas a las cocinas de los centros penitenciarios.

Ya en el penal de Emboscada existe una granja donde se plantan hortalizas y las mismas son utilizadas en la cocina, o mismo la cría de tilapia que es una idea de reinserción, "para que la persona privada de libertad dentro de un proceso progresivo para la atención de la misma estén trabajando y sea para beneficio de la misma".

Todo esto "ayudaría a invertir en otros sectores" y cita el Viceministro, detrás del penal de Tacumbú hay una granja, también detrás del Centro Educativo de Itauguá (CEI), y con ese diseño, que no es un diseño de esta administración porque ya se venía trabajando con él, "lo que se quiere hacer es potenciar, darle una vuelta de tuerca. Así, si tenemos 10 hortalizas vayamos a 15; sigamos cultivando lo mismo pero en una o dos hectáreas".

Ariel Espinoza

 

© ABC Color - 22 de abril de 2016
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it




28/04/2016