Noticias desde el Paraguay

 

 

 

PADRINOS DE BAUTISMO:

UNA URGENCIA PASTORAL EN EL PARAGUAY/2

 

 


Propuestas de un cambio radical del padrinazgo

América Latina es una de aquellas áreas geográficas donde el padrinazgo sigue siendo percibido esencialmente como alianza social. Ocurre lo mismo también en otras zonas del globo, como la Italia meridional, donde las crónicas, también muy recientes, han sacado a luz cuánto puede ser ambigua, y lejana de cada mentalidad cristiana, la figura del "padrino", que, por otra parte, ha dado el nombre a la famosa saga novelesca y cinematográfica.

Valgan como ejemplo las declaraciones de Mons. Giuseppe Fiorini Morosini, Arzobispo de Reggio Calabria-Bova, traídas por los diarios al final de la celebración en la cual había recibido del Papa Francisco el palio, en el 2014. El Arzobispo señalaba que el Santo Padre, conversando con él, se había acordado de una carta que Mons. Morosini le había enviado, proponiendo que se supriman por diez años los padrinos del bautismo y de la confirmación, al menos para la Diócesis de Reggio Calabria, a fin de obstaculizar el uso instrumental de la Iglesia y de los sacramentos de parte de la 'Ndrangheta. El prelado contó que el Papa Francisco sugirió que todos los Obispos de Calabria discutieran sobre el problema, y luego enviaran a su atención una relación escrita.

A favor de la solución propuesta por el Arzobispo de Reggio Calabria, se expresó Mons. Bruno Forte, Arzobispo de Chieti-Vasto, además de ser renombrado teólogo: "La elección de abolir a los padrinos en los sacramentos del bautismo y de la confirmación, propuesta por el Arzobispo de Reggio Calabria, es más que legítima: si él cree que la presencia de los padrinos es más perjudicial que útil para el crecimiento espiritual de su comunidad, no solo puede, sino que hasta tiene que cumplir un paso semejante. Si él, que conoce bien la situación de su Diócesis, ha llegado a esta determinación, tendrá tales y tantas serias razones que, según mi parecer, se deben solo respetar y apreciar, junto con el coraje personal de este hombre de Iglesia, que llega a hacer al Papa una semejante petición, para recibir de él la máxima autoridad como testimonio de la firmeza y de la decisión con que la Iglesia combate a la mafia".

Por su parte, Mons. Giancarlo Maria Bregantini Obispo emérito de Locri-Gerace y actual Arzobispo de Campobasso-Bojano, propuso que, para evitar infiltraciones de mafiosos en la Iglesia, hicieran de padrinos los catequistas. En una declaración a la agencia Adnkronos explicó que se trataba de una alternativa a la abolición de los padrinos. Esta remarcaba Mons. Bregantini era una solución que iba más allá de los diez años y creaba una mentalidad cristiana, porque era la comunidad la que hacía crecer a los muchachos, y esto impedía que la mafia creara a fingidos padrinos o privara a la Iglesia de una antiquísima institución suya.

Y Mons. Alessandro Plotti Arzobispo emérito de Pisa, en el 2013, cuando era Administrador Apostólico de la Diócesis de Trapani, enfrentándose a los mismos problemas, escribió una carta pastoral en la cual preguntaba: "¿Por qué no pueden ser padrinos y madrinas los mismos catequistas que los han preparado y que precisamente por la relación espiritual que se ha creado, son, tal vez, los más idóneos para acompañarlos también después de la celebración, incrementando aquella red de afectos y de vínculos que abre el corazón de los muchachos a la vida y a la historia de la parroquia, que debe volverse su segunda familia?".

Interpelados por la realidad

Aunque no resulte que estas propuestas hayan sido traducidas en decretos o normativas, se trata de hipótesis de solución que pueden ser evaluadas también para el Paraguay, en respuesta a la pregunta hecha al comienzo: ¿Qué hacer para que la falta de padrinos no impida el bautismo?

Puede contribuir a enfrentar el problema también el darse cuenta de la fictio que acompaña el discurso sobre los padrinos: ellos no desarrollarán ninguna función en la educación cristiana del niño. Y si se trata de fictio, puede ser oportuno ir hasta el final de esta lógica, y no pedir a los padrinos sino una disponibilidad elemental, sabiendo que la sustancia del sacramento se sitúa en otra parte, y no se queda afectada por un elemento, en resumidas cuentas, periférico y accidental. El futuro de la iniciación cristiana no se fundamenta en los padrinos, en su preparación y sus características. Insistir en la función educativa de los padrinos, requerir de ellos una formación cada vez más exigente, hacer de esto el eje de una renovación de la catequesis prebautismal –como sucede que se lee en publicaciones evidentemente concebidas en las academias, lejos de cualquier auténtica implicación y experiencia pastoral, restringir ulteriormente las condiciones para la admisión de los padrinos significa no tomar en consideración la realidad.

Y, paralelamente, será oportuno permitir que sea aceptado como padrino quien se ocupará verdaderamente de la educación cristiana de los bautizados. Ciertamente, a veces, detrás de la frase "No logramos encontrar a los padrinos", se esconde, no expresado, un "Queremos un padrino" potente e importante, que nos ayude a mejorar nuestra situación económica, y que ofrezca a nuestro hijo un futuro mejor. Con respecto a esta preocupación y estrategia, la única respuesta es hacer evolucionar la mentalidad, mientras que cualquier cambio de normas será impotente y no influirá en la edad del bautismo. Pero, más a menudo, en el círculo de los familiares o de los vecinos está una persona dispuesta a asumir el compromiso que el padrino explicita solemnemente durante la celebración: el de ayudar a los padres en la educación cristiana del hijo. Podrá tratarse, por ejemplo, de una abuela quien, a pesar de ser ella misma madre soltera, tiene un verdadero amor a la Iglesia, enseña a los nietitos a hacer la señal de la cruz y a rezar y, luego, se preocupa de que frecuenten el catecismo.

Seguir excluyéndola de esta posibilidad es una decisión que crea mucho más problemas de los que entiende resolver.

Michele Chiappo

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

   

 

                                                     Elementos bibliográficos:

Alfani G., Padri, padrini, padroni. La parentela spirituale nella storia, Marsilio, Venezia 2006.

Fine A., Parrains, marraines. La parenté spirituelle en Europe, Fayard, Paris 1994.

Pérez Verdugo A., Rudimenta fidei. La celebración litúrgica del inicio de la fe, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2013.

Pernoud R., L'initiation au Moyen Âge, en Communion solennelle et profession de foi, Cerf (Lex orandi 14), Paris 1952, 33-45.

Saxer V., Les rites de l'Initiation chrétienne du IIe au VIe siècle. Esquisse historique et signification d'après leurs principaux témoins, Centro Italiano di Studi sull'Alto Medioevo, Spoleto 1988.

 






05/07/2016