Perfiles misioneros y espirituales

 

 

 

EL SABOR DE LA FIDELIDAD/3

Vida y martirio de la Beata Sor María Clementina Anuarite Nengapeta

   

Muchos aspectos de la vida de Anuarite, precedentes a su martirio, muestran cómo estaba adecuadamente preparada a este acontecimiento. Con su presentación intentamos rendir más cercana la figura humana y religiosa de Anuarite, y subrayar que puede ser un modelo para las jóvenes muchachas africanas[1], no solo por el heroísmo con el cual ha afirmado su dignidad de mujer y de esposa de Cristo, sino también por el dinamismo con el que vivió su africanidad y universalidad cristiana[2].

 

 

 

Quién pone mano en el arado...

A pesar de las dificultades comunitarias, debidas al paso de la dirección de las hermanas belgas a las congolesas, Anuarite amaba a la Jamaa Takatifu, su familia religiosa. "Alguna salió de ella para entrar en las Hermanas Europeas Enfant Jésus, pero ella no quiso"[3]. Rechazó, más bien, resueltamente cada propuesta en tal sentido.

Clamoroso es un episodio que muestra bien la profundidad de la vocación de Anuarite y cómo sabía también purificar y pasar por el tamiz evangélico su cultura.

Durante una vacación, Clementina fue a visitar a su mamá. Dicen los familiares que ella nunca iba sola, y tampoco permanecía en la casa paterna más de una o dos horas p or vez. La madre, exponiéndole la situación de la familia, le hizo esta propuesta: "Solo tú puedes ayudarnos. Deja el monasterio, ven a enseñar a Wamba; harás igualmente el bien y nos librarás de la necesidad"[4].

Hay que tener presente que en ciertos tipos de discursos africanos se debe ver siempre el rastro de decisiones tomadas más por arriba, a nivel de clan, por una abuela, por un tío o, en todo caso, por personas que tienen el derecho de imponer su punto de vista de manera vinculante. Esto significa que, cuando se emite un discurso de este tipo, el destinatario del mismo no tiene otra elección: debe ejecutar la "propuesta", cualesquiera que sean el término y el espíritu de ella. Es en situaciones como esta donde se debe buscar la crisis de tantas vocaciones del mundo bantú.

A este punto, Anuarite partió para una de sus cabalgatas de palabras que se deslizaban, a veces, en una ligera tartamudez y agredió a la mamá a fuerza de Evangelio: "El que pone mano en el arado y mira hacia atrás...; quien quiere seguir a Jesús tiene que abandonar a la tribu, a la familia y todo...", y citas de todo tipo. Y terminó así: "Como penitencia por la tentación que has dirigido a mi vocación, hoy mismo rezarás el Rosario"[5].

Ella amaba de preferencia al débil

Vemos cómo en Anuarite, por un lado, la connotación bantu de su historia espiritual emerge en cada circunstancia de su vida y en cada componente de su alma y de su actividad; por otro lado, de África ella tiene presente las virtudes y los defectos, acepta y vuelve a lanzar los valores positivos, contesta y pisotea clamorosamente los aspectos antievangélicos, por ejemplo la brujería.

Conmovedor es su atención hacia Tipòlo, una niña psíquicamente retrasada cuyos padres habían sido cruelmente asesinatos. Poco a poco, en la aldea se había difundido la idea que era ella quien había hechizado los destinos de sus padres, volviéndose así el chivo expiatorio del misterioso delito. En tales casos, la sociedad del clan tiene como remedio la expulsión, que significa la muerte.

Cuando llegaron a conocer el hecho, las hermanas de Bafwabaka recogieron a la niña intentando insertarla en su internado, pero sin éxito, porque también sus coetáneas compartían las ideas de quienes la habían expulsado. La Sor María Clementina, con el permiso de la Directora, quiso to mar a Tipòlo bajo su directa protección, dedicándole tratamientos y explicaciones particulares[6].

Fue así como con el ejemplo invirtió la actitud de las coetáneas de Tipòlo, quien luego llevó una vida serena y testimonió en el proceso de canonización[7].

Anuarite ponía el mismo empeño en el cuidado de las mulatas y de todos los ulozis, o sea, de los "niños llamados brujos", expulsados del clan por motivos de mal de ojo y de brujería[8] o, de todos modos, acomplejados. Así escribía en su diario: "Para eliminar el miedo de las (dos) niñas, es necesario que muestre más amor para con ellas. Si ellas tienen algunos problemas, debo estar lista para ayudarlas"[9].

Esta actitud suya le procedía, por lo tanto, no de una posición intelectualista frente a la cultura, sino del amor a rostros, a personas concretas, en efecto, "ella amaba de preferencia al débil"[10].

Hija de la selva que lo había recibido todo, ahora lo donaba todo con generosidad: su amor y su cultura fatigosamente construida. Los testimonios respecto a esto son ricos y unánimes: Anuarite era caritativa y socorría a los pobres también bajo la torrencial lluvia ecuatorial.

El hombre nuevo de la negritud

Para la construcción de una cristiandad auténticamente africana y auténticamente universal, la contribución de Anuarite fue de gran equilibrio. Piénsense que, con las Superioras y las formadoras de la Jamaa, que son las hermanas del Enfant Jésus de Nivelles, ella mantuvo relaciones cordiales, mejor dicho, afectuosas[11], libre de complejos de inferioridad y de sentimientos de ingratitud.

Anuarite rechazó cada forma de tribalismo dentro de su Congregación, y aceptó completamente el advenimiento de la desatelización africana. El día en que la madre Henriette Leloir cedió  el cargo de Superiora General a la primera africana, la madre Lucie Kasima, Clementina anotó en su agenda: "Hemos recibido nuestra dignidad, el 1.° y el 26 de julio de 1961[12].

El África negra ha dado ya figuras eminentes, cuales los mártires del Uganda, pero es por primera vez en Nengapeta en que nos encontramos frente a la explicitación de los problemas socio-culturales y de los internos, respecto al anuncio evangélico y a la misma institución eclesiástica y claustral en el continente africano.

El soporte fundamental de esta explicitación es su diario, incorporado a la Positio, que se refiere a los años cruciales de su vida, el 1963 y el año siguiente, el del martirio.

En este diario, se puede leer cómo, para la empresa histórica de construcción del hombre nuevo de la negritud, ella convoca las grandezas de la antigua cristiandad, para ponerlas en contacto con la realidad ancestral de África y realizar así el injerto del olivo en el acebuche[13].

"Ella había meditado el ejemplo de las antiguas vírgenes mártires, había quedado impresionada por el ejemplo de María Goretti y por el de los mártires de Uganda. Anuarite conocía el precio que podía costarle su fidelidad"[14].

Es así como su africanidad, que se había alimentado de toda la riqueza católica, pudo estallar en cumbres místicas: "Aquella gota de sangre ¿no fue derramada por mí? ¿También por los hombres negros? Respóndeme"[15].

Antonietta Cipollini

(Continúa)

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)






[1] Con respecto a esto, así se escribía al Santo Padre en la solicitud de beatificación: "Así la nueva Beata será la guía no solo de las religiosas y de los jóvenes, en el indicar el camino de la pureza que hace brillar y sostiene a la juventud, sino de su pueblo que, en sus pocos, pero apostólicos años de vida, ella amó especialmente en los que estaban más despreciados y abandonados", Sacra Congregatio Pro Causis Sanctorum, P.N. 1218, Isiren.Niangaraën. Canonizationis Sororis Mariae Clementinae Anuarite Nengapeta, religiosae congregationis sororum a Sacra Familia, in odium fidei, ut fertur, interfectae (†1 dec. a. 1964). Positio súper martyrio, Tip. Guerra, Roma 1983 (de ahora en adelante Positio), Informatio, 3.

[2] En el encuentro con los Obispos, entre los cuales el Cardinal Malula, figura de relieve de la africanización de la teología, Juan Pablo II, la tarde de la beatificación, subrayó cómo en Anuarite están unidas las dimensiones de la africanidad y de la universalidad: "¡Cuánto es significativo el hecho de que en la vida religiosa Anuarite haya sido guiada primero por una directora espiritual llegada de Bélgica, luego por una superiora originaria de su país, mientras que un Obispo misionero, que la aconsejaba y la escuchaba con confianza, falleció algunos días antes de ella!", Juan Pablo II, Discurso a la Conferencia episcopal, Kinshasa (15 de agosto de 1985), 2, en w2.vatican.va; con respecto al debate sobre la inculturación y la beatificación de Anuarite, cf. J. Mpisi, Jean Paul II en Afrique (19802000). Le compterendu de ses 14 voyages dans 43 pays. Ses attitudes et ses discours, entre politique et religion. Préface de Mgr Jacques Gaillot, L'Harmattan, Paris 2004, 180 ss.

[3] Positio, Informatio, 21.

[4] R.F. Esposito, Sr. M. Clementina Anuarite Nengapeta, vergine e martire zairese, Edizioni Paoline, Roma 1978, 57.

[5] R.F. Esposito, Sr. M. Clementina..., 57.

[6] Señalamos que, a pesar de las dificultades en sus estudios, Anuarite se diplomó como maestra y también se calificó para la enseñanza.

[7] Cf. el testimonio de Tipòlo Madeleine, Positio, Summarium, 176 ss.

[8] Cf. Positio, Summarium, 189

[9] Anuarite escribió estas palabras a finales de mayo de 1964, cf. Positio, Documenta, 214.

[10] Positio, Informatio, 26.

[11] Cf. R.F. Esposito, L'esperienza spirituale di Sr. Maria Clementina Anuarite Nengapeta, vergine e martire zairese (19391964), en T.P. Zecca, ed., Mistica e Misticismo oggi. Settimana di studio di Lucca 813 settembre 1978, Passionisti, CIPI, Roma 1979, 374.

[12] R.F. Esposito, L'esperienza..., 376.

[13] Cf. R.F. Esposito, L'esperienza..., 378.

[14] Juan Pablo II, Homilía para la Beatificación de María Clementina Anuarite en la Solemnidad de la Asunción de la Beata Virgen María, KinshasaZaïre (15 de agosto de 1985), n.° 4, en w2.vatican.va

[15] Anuarite escribió esta afirmación en su Diario, durante un retiro en julio de 1963, cf. Positio, Documenta, 209.

 

 


10/04/2019