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Fe y Escucha

 

El arte de escuchar




 Emilio GRASSO, Fe y Escucha. El arte de escuchar, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 12), San Lorenzo (Paraguay) 2005, 39 págs.

Muchas veces, nosotros los cristianos nos preguntamos por qué nuestra fe es tan débil y, sobre todo, por qué no produce los frutos que desearíamos. En efecto, trabajamos, sufrimos, gastamos todas nuestras energías para hacer lo que, según nuestro parecer, es la voluntad del Señor, pero, si miramos a nuestro alrededor, constatamos que hemos realizado muy poco en comparación con lo que Dios nos había encomendado hacer.

Entonces, surge la pregunta: ¿Lo que estamos haciendo es verdaderamente la voluntad de Dios o nuestra voluntad? ¿Estamos poniendo en práctica nuestros proyectos o los de Dios?

Es importante hacer este examen de conciencia, sobre todo, porque así podemos llegar a comprender que, a menudo, lo que nos falta es, justamente, la verdadera escucha de la palabra de Dios.

En efecto, la fe nace de la escucha del Señor y, por consiguiente, si no escuchamos, es imposible actuar según su voluntad. Si nos falta este aspecto fundamental de nuestra fe, construimos, en nuestra mente, la imagen de un dios que no es sino el reflejo de nosotros mismos.

Por eso, en este “Cuaderno de Pastoral” n.º 12, hemos querido subrayar el tema de la escucha, elemento esencial para vivir plenamente nuestra identidad de cristianos.

“Escuchar significa darse cuenta de que Dios quiere hablar con nosotros, justamente con nosotros. Esto es algo extraordinario. Es un hecho que suscita maravilla y abre nuestra interioridad”, escribe el P. Emilio Grasso en este “Cuaderno”.

Escuchar a Dios quiere decir reconocer, desde lo más íntimo de nuestro corazón, que los verdaderos criterios son los que Él nos propone. Nosotros tenemos que comprenderlos profundamente y descubrir la mejor manera de vivirlos. De esta forma, todas nuestras acciones serán las respuestas concretas a la palabra de Dios, religiosamente escuchada con un corazón limpio. Así, la Palabra se transformará en hechos de vida que cambian la realidad existente.

Para poder escuchar, hay que crear a nuestro alrededor, ante todo, el silencio, que es una condición fundamental. El silencio nos conduce a Dios; es el vientre de la palabra donde esta se forma.

La Virgen María nos muestra cómo, de su silencio interior, pudo realizarse la encarnación del Verbo. María es, para nosotros, el ejemplo de la verdadera escucha.

Por medio de estas páginas, entonces, vamos a reflexionar sobre la relación entre fe y escucha. Además, el autor, tomando un antiguo escrito traído de las obras del pensador e historiador griego Plutarco, nos hace comprender que la escucha es un arte y que, para escuchar, debemos asegurar y mantener ciertas condiciones básicas bien determinadas.

Solo después de haber escuchado, podemos llegar a pronunciar palabras que tengan verdadera eficacia. Solo así nuestra fe puede dar aquel fruto inesperado, que nace de la verdadera voluntad de Dios.

Maria Grazia Furlanetto


ÍNDICE

 

Introducción

3

 I.  

Fe y escucha

5

 

El anuncio nos conduce a la fe

 5

 

La fe nace de la escucha

 8

 

El silencio

 10

 

María: Hija, Esposa, Madre de la Palabra

 15

 II. 

El arte de escuchar

 20

 

En la Iglesia, todos estamos a la escucha

 21

 

Prepararse a la escucha

 23

 

Los enemigos de la escucha

 26

 

Empezar por nosotros mismos

 27

 

Escuchar para cambiar

 29

 

La primacía del contenido

 29

 

Escuchar con la mente y con el cuerpo

 30

 

Aprovechar la enseñanza y combatir la pereza

 31