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"Celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias, desafiando nuestros conformantes y paralizadores determinismos.  Celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza".

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"Hoy reina una cultura de lo provisorio que es una ilusión. Creer que nada puede ser definitivo es un engaño y una mentira. En la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es disfrutar el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas".

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"No dejen que les roben el amor en serio. No dejen que los engañen esos que les proponen una vida de desenfreno individualista, que finalmente lleva al aislamiento y a la peor soledad".

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“Para cumplir la propia vocación es necesario desarrollar todo lo que uno es. No se trata de inventarse, de crearse a sí mismo de la nada, sino de descubrirse a la luz de Dios y hacer florecer el propio ser: ‘En los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación’”.

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“Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos. Esta vocación misionera tiene que ver con nuestro servicio a los demás”.

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“La salvación que Dios nos regala es una invitación a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias; que vive y quiere nacer entre nosotros para que demos fruto allí donde estemos, como estemos y con quien estemos. Allí viene el Señor a plantar y a plantarse”.

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“Lo fundamental es discernir y descubrir que lo que quiere Jesús de cada joven es ante todo su amistad. Ese es el discernimiento fundamental”.

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“La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, para Dios, para la eternidad del Cielo, no para el mundo”.

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“La oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos. Dios, los hermanos, mi vida: estas son las realidades que no acaban en la nada, y en las que debemos invertir”.

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“La Cuaresma es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae. Es un despertador para el alma”. 

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis